lunes, 8 de mayo de 2017

Haciendo memoria

Campo de Gurs/Josu Chueca/ Archivo departamental de los Pirineos Atlánticos


Hay lugares que cuando llegas, sientes que han sufrido una cirugía demoniaca. Gurs es uno de ellos; un antiguo campo de refugiados entre 1939 y 1945 ubicado en el pueblo francés de Gurs, en los Pirineos Atlánticos. En 1939, tras el golpe fascista, muchos combatientes vascos tuvieron que cruzar la frontera buscando refugio. El estado francés construyó este campo que empezó siendo de refugiados y acabó siendo de concentración. En Gurs malvivieron y algunos murieron. Sabemos que en Gurs había 456 navarros y navarras. Y lo sabemos porque otro navarro empeñado en desentrañar esta historia lo cuenta en un libro de una intensidad y generosidad brutal: “Gurs, el campo vasco”. Josu Chueca es  historiador y dice que al finalizar la Segunda Guerra mundial, 60.000 personas habían pasado por allí. Y es que Gurs fue un eslabón más del universo represivo nazi. Un cementerio recuerda aquella tragedia iniciada con 2.745 vascos. Y varias placas memorialísticas que  distintas  comunidades autónomas han puesto para honrar a sus paisanos. A este recuerdo se ha sumado el Gobierno de Navarra. Lo hizo el pasado 30 de abril. Allí mismo, en Gurs. La consejera Ollo dijo en el acto de reconocimiento que era “una oportunidad para que el Gobierno de Navarra fortalezca su compromiso con la Memoria Histórica”.
Pero Vicenç Navarro nos decía hace poco que con la actual Ley de Memoria, es imposible recuperar la memoria histórica. Estoy con él. Porque hay una gran resistencia política a la rehabilitación y homenaje a las víctimas del régimen franquista. Porque las fuerzas ultraconservadoras que controlan hoy casi todos los escenarios de poder real en el reino de España son herederas directas del fascismo. Su argumento es que la memoria abre heridas. No. La memoria desentierra el pasado ocultado. Y eso escuece. Como la negligencia de los pornógrafos de la historia.

Artículo publicado el 8 de mayo de 2017 en Noticias de Navarra. Y para saber más: Josu Chueca