martes, 23 de agosto de 2016

García Lorca, silenciar a sus asesinos


El pasado día 18 de agosto  se cumplieron 80 años de su muerte. Y es que en la mañana del 18 de agosto de 1936 ya corría por Granada la noticia: ¡Han matado a García Lorca ! Algunos alardearon de ello. De haberlo liquidado, dijeron. Y más aún, se colgaron las medallas que  inauguró aquel  matadero  en que se convirtió aquella España de sangre y moscas.
Como un tal Manuel Luna, de los Luna de Antequera. "Yo le conocí en Granada, cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento, primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo [...] en Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron una mañana de agosto  al fusilamiento, en el cementerio, entre las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios...Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el Presidente de la Diputación roja Virgilio Castilla, el exgobernador rojo de Alicante Vicente Almagro, el alcalde rojo de Granada Montesinos -un médico-,  [...] y otros más, médicos, catedráticos, abogados ingenieros, procuradores, etc. Hicimos una gran limpia. Algunos días después cogimos al gran canalla de García Lorca - el peor de todos- y lo fusilamos en la Vega , junto a una acequia. ¡Qué cara ponía ! Alzaba los brazos al cielo. Pedía clemencia. ¡ Cómo nos reíamos viendo sus gestos y sus muecas !  (cursivas mías)
Pertenecí a la ronda depuradora de Ruiz Alonso. (1)
Ian Gibson, el gran hispanista ha revisado este libro citado más abajo y que en  principio se editó con el título de El hombre que detuvo a García Lorca.
Ramón Ruiz Alonso era tipógrafo pero era antisocialista y fascista de casta. Diputado por Granada en 1933 elegido por la CEDA, se convirtió en una bestia parda durante el Bienio Negro español. En este libro de recomendable lectura, se revisa la participación concluyente de este fascista en la muerte de García Lorca.
El 29 de julio de este año, en el suplemento de El Cultural, Luis María Ansón, reconocía haber conocido a este asesino. Y haber hablado largamente con él. Al parecer, Aquilino Morcillo, subdirector del diario Ideal cuando se produjo el asesinato del poeta, completó, según Ansón, "aquellas conversaciones". Dice Ansón que Aquilino no le contó toda la verdad de lo que él sabía, pero "una tarde en Saigón, en plena guerra del Vietnam, Luis Calvo me completó la versión que tenía del crimen según Morcillo, en cuyo periódico trabajaba como tipógrafo Ruiz Alonso, el hombre que denunció al gobernador Valdés el refugio de Federico en casa de los Rosales. [...] hablé largamente en su día con Carmen Rosales y mantuve amistad intensa con Luis. Fue el poeta que me propuso un un coloquio en ABC para aclarar las cosas. Al menos en lo posible. Lo tuve todo organizado pero a ultima hora se rajó Luis Alonso" (El Cultural, 29 julio 2016)
A continuación Ansón cita una investigación de Agustín Penón de 1955 y que se ha reeditado bajo la dirección de Marta Osorio. Pero nada dice al respecto. Al respecto de lo demostrado. Y lo peor de todo es que Ansón obvia la investigación de Ian Gibson, la cual demuestra la participación directa de Ramón Ruiz Alonso. Pero Ansón, como otros viejos lobos aquejados del mal de la memoria volátil, prefiere mirar para otro lado. Y así va esta España en bancarrota, plagada de proveedores de agujeros negros de la historia.












Nota 1: GIBSON, Ian: El hombre que delató a García Lorca, Ramón Ruiz Alonso y el asesinato de García Lorca, Ed. Debolsillo, Penguin Random House, Barcelona, 2016, pag 204