domingo, 1 de mayo de 2016

Primero de Mayo


Hoy ha sido Primero de Mayo. En tiempos, uno de los días grandes del obrerismo de clase. Pero los obreros y las clases de hoy ya no son lo que eran. No porque no existan, sino porque nuestros currelas  juegan en una liga muy diferente a la de  las maquiladoras centroamericas o los obreros  de Sri Lanka, Bolivia o Senegal. Y porque nuestras clases sociales han dejado de ser verticales para ser horizontales. Porque las peleas, las luchas, los conflictos,  ya no se dan mayoritariamente  entre patronos y obreros. Se dan entre obreros con buen trabajo y obreros precarizados, y entre estos y los desempleados, y entre estos y  los que no tienen subsidio,  y entre  estos y  los que cobran una ayuda social,  y entre estos y los que viven a dos velas. Y en medio de todo ello atravesando las fragilidades, el género como forma intensificada de explotación sublime. Esas son nuestras clases fragilizadas y enfrentadas entre sí. Y esas, hoy no estaban en las manifestaciones. ¿Qué por qué no estaban ? Porque nadie les representa. Han estado los que hablan por ellos. Con su mejor intención. Pero no ellos ni ellas. Porque sus necesidades y demandas no encajan en las protecciones de los sindicatos. Porque no encuentran solidaridades de clase. Porque no son clase, son la infraclase y además individualizada en la gestión de su propia miseria. Y además están fuera de la centralidad del trabajo. Ese es el Primero de Mayo que nos falta aunque lo gritemos en cada calle.  
Pero tampoco los sindicatos son lo que eran. Ni su papel, ni sus roles, ni su incidencia es la que era en tiempos en los que cambiar el mundo significaba eso, cambiarlo. Hoy ha sido Primero de Mayo y  las consignas, legítimas todas ellas,  han vuelto  a resonar. Pero uno tenía la impresión de que los gritos caían en saco roto. Como si no tuvieran destinatario. Como si quisieramos seguir entonando ecos de la historia incapacaes de interpretar este  presente.
Hoya ha sido Primero de Mayo y uno sientre que esta fiesta no logra hacernos bailar al mismo ritmo.