miércoles, 16 de marzo de 2016

¡¡¡ Quememos las banderas de Europa !!!



A veces con un poco de imaginación generas un estado de opinión. Más aún, un estado de ánimo. Y a mi, el ayuntamiento del valles de  Egüés (Navarra) me ha reconfortado con la esperanza. Quizás hasta con la utopía. Este consistorio ha decidido algo que debería ser viral: ha retirado la bandera de Europa del Consistorio y de las diferentes instalaciones municipales como "acto simbólico de repulsa y protesta ante el acuerdo que pretende establecer la Unión Europea con Turquía para la expulsión de refugiados sirios". Ya ven, en este carnaval desprovisto de máscaras, alguien, con un pequeño  gesto cargado de simbolismo, te activa la neurona que genera la esperanza. Yo iría más allá. No porque me parezca baladí esta propuesta. Quememos esta bandera estrellada, las miles de banderas europeas que ondean como hijas bastardas del cinismo. Y lo haría en una multitudinaria hoguera-concentración de repulsa. Porque mientras Europa se recrea en el delirio de la norma, la razón, las fronteras y los cupos, sus aguas comienzan a tener  el color de los ahogados.

Los pobres de Pomés



Julio Pomés ha escrito en Diario de Navarra un artículo titulado Fabricar más pobres Un título frívolo que si lo lees a fondo, sientes una luz que te hiela la sangre. No parece firmado por quien preside un grupo de civismo, sino por un populista que acaba de cenar con Le Pen. Pomés desconfía del Estado Social y  lo disimula con  una poética ulcerada. Él va de socorrista  de pobres con pedigrí. Con los que se lo curran. Por eso cree que un sistema de protección social es muy costoso. Porque no cree que haya  pobres, sino vagos de solemnidad. Y a esa gente ni agua. Porque quieren vivir de los impuestos de las clases medias expoliadas por este gobierno de filoradicales. Pomés exalta a Cáritas. Para él, esa organización y sus voluntarios  son la sal de la tierra. No así  los servicios públicos protectores de los parias sin futuro. Esos que Laparra, ese vicepresidente yonki de la igualdad, quiere que vivan sin dar palo al agua a cambio de un “sueldo de por vida”. Pero Pomés ignora con alevosía a los bastardos del crimen social. A esos que sangran a los pobres que él socorrería con una mano y con la otra expulsaría de Navarra. Lo digo por el “efecto llamada” de la Renta Garantizada que denuncia como un anatema apocalíptico. Pomés es un populista venido arriba. Porque mientras la crisis ha creado miles de pobres en Navarra, él ha callado como un muerto. Pero ahora resucita como un profeta del miedo. Dice que  mucha gente vivirá  a costa de los altos impuestos sobre la industria navarra. Que esa riqueza asustada  emigrará dejando un reguero de paro y decadencia. Curioso este hechicero que trampea cuentas, datos e ideas. Pomés: los pobres no se fabrican. Son el resultado de una economía segredadora  de la cual usted es arte y parte. Y ellos son rentistas, sí. Pero del heroísmo. Ver artículo en Diario de Noticias