lunes, 31 de octubre de 2016

Lo otros okupas


No parece que el metabolismo político de Unión del Pueblo Navarro esté sobrado de neuronas. Ahora este partido quiere declarar Pamplona ciudad libre de okupas. Como si de una peste o un verso satánico sin rima se tratase. Suena a propuesta infectada. A paja en el ojo ajeno. Vale que los okupas que UPN quiere criminalizar no hayan andado finos en la gestión  okupacional. Vale  que la okupación ya no es lo que era. Pensemos incluso, que el propio ayuntamiento no ha conjugado bien norma e ideología.  Vale. Pero declarar Pamplokupa zona liberada de radicales, suena a risa floja. A memoria selectiva. Y es que a Pamplona y a Navarra le sobran okupas. Pero de los otros, de los que no llevan rastas. Gente fina que ha okupado a sus anchas. 
Les cuento. Aunque a  algunos les suene a nostalgias de un régimen bubónico. En 1973, Carrero Blanco, presidente del Gobierno, y Julio Rodríguez, exprofesor de la Universidad, miembro del Opus Dei y en aquel entonces Ministro de Educación, aprobaron la expropiación forzosa de los terrenos a favor del Opus Dei. UPN todavía no ha abierto la boca.
En 2003 el  alcalde de Egüés,  Ignacio Galipienzo, de UPN,  dimitió por el escándalo de un cobro de comisiones por vender a Construcciones Flores una parcela en Gorraiz que era de uso escolar y en la que la constructora quería construir un hotel.
En 2013 el ayuntamiento de Fitero, regentado por UPN cedió gratuitamente al Ministerio del Interior una parcela de uso dotacional para construir el nuevo cuartel de la Guardia Civil. Los otros okupas llegaron en  2015. Hasta hoy. 
         Si yo fuera de UPN me preocuparía. Porque toda oposición política debe contener dos premisas: ser técnicamente coherente y políticamente rentable. Dudo que cumpla ninguna de las dos. Alguien dijo que un día de silencio fortalece el valor de la palabras. Pues eso.

Artículo publicado en Noticias de Navarra el 31 de octubre de 2016












lunes, 24 de octubre de 2016

Pedagogía de la traición


Ayer, el socialismo rajoyista confirmó la traición a su electorado. Y a la memoria de un partido  que ha escrito su historia a sangre y fuego. Ayer, el socialismo amnésico se puso en manos de un corrupto de palabra, obra y omisión. Más aún, ese socialismo metabolizado por el brazo más trilero del PP, cederá el poder a un partido  gangrenado por la corrupción sin propósito de enmienda. Y lo hará amparándose la  lealtad mal entendida ante gente que ha convertido  España en un lodazal.  
Por eso, este  socialismo regentado ahora  por un tal Javier Fernández Iscariote, necesita explicar su infamia, su fariseísmo moral, su malabarismo político. Necesita dulcificar su pedagogía-trampa ante esos casi 90.000 militantes socialistas que han exigido decencia ante una Gestora que ha sucumbido al IBEX35 y sus medios de perturbación social. Y todo en nombre de una responsabilidad institucional que en este circo  resuena como una carcajada. 
Ayer el sanedrín socialista, dividido y cautivo, quiso convencernos  de que es de noche cuando en realidad alguien ha bajado las persianas. Convencernos de que el mal menor es Rajoy y votar  de nuevo un suicidio democrático. Como si el mal menor les eximiera de la culpa bastarda que supone  no enfrentar la verdad. Ello prueba el grado de esquizofrenia a que algunos socialistas han llegado. Ya lo dijo en su día Antonio Machado: “En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad” .

                  A partir de hoy el socialismo se abrirá en canal.  Vienen tiempos de rompe y rasga en este reino  España abocado a una nueva  agonía social y política de la mano de saltimbanquis que han perdido, no ya la memoria, sino la honestidad para llamar a las cosas por su nombre. Pero el pasado siempre regresa, y lo hace para vengarse. 

Artículo publicado en Noticias de Navarra el 24 de octubre de 2016, un día después  de la traición  

martes, 18 de octubre de 2016

Mikelarena


En un mundo mediocre y banalizado hasta la extenuación, donde los estudios de humanidades son expulsados sistemáticamente de los circuitos de formación y conocimiento, un historiador a pie de obra recibe un premio. Se llama Fernando Mikelarena. Y es de aquí al lado. Le han dado el Premio Euskadi en castellano por su investigación Sin piedad. Limpieza política en Navarra, 1936
Conocí a Mikelarena en el Instituto Gerónimo de Uztariz. De esto hace ya bastantes años. Y les aseguro que es un tipo de otra pasta. Un historiador que cree que el hombre y la mujer tienen en la historia y la memoria su único y precario suelo. Un científico social que, lejos de la comodidad y la mirada indiferente, afronta la tensión que el mundo no cesa de bombear. Sus proyectos de investigación navegan en busca de múltiples preguntas, sabiendo que en pleno desconcierto, la historia y las humanidades son las mejores herramientas para encontrar, si no respuestas a nuestro presente, sí las claves para aclararnos un poco mejor. Porque si bien la historia no se repite, sí fabrica constantes. Mikelarena se enfrenta a esas constantes y tensiones. Una de ellas es el estudio riguroso del brutal impacto de la Guerra Civil en Navarra. Sin piedad es un texto atrevido y brillante, incomodo y punzante editado por la no menos militante y cuidadosa editorial Pamiela. 
Corren tiempos presentistas e inmediatos, donde la desmemoria ha sido la tabla da salvación a ambos lados de la historia. Porque como señaló George Steiner, “Somos cómplices de lo que nos deja indiferentes”. Mikelarena no quiere ser ni equidistante ni indiferente. Por eso su manera de hacer historia es dura, armada, consistente, sin fisuras, empírica. Como vida misma. Zorionak Fernando.
Artículo publicado en noticiasdenavarra.com

miércoles, 12 de octubre de 2016

El eco de los disparos

Fotografía: Clemente Bernad

Lean esto. Les ayudará a despejar muchas dudas que nunca se atrevieron a formular. O a formularse. Y no hace mucho tiempo. Puede que tengan ciertos reparos. Que les cueste adentrarse ante este abismo llamado autocrítica. Si es así, ustedes tal vez forman parte, como yo, de esos que en tiempos no tan lejanos miramos para otro lado. Hicimos caso omiso. O nos autocensuramos. O guardamos un silencio bastardo, contaminado de vergüenza. Quizás porque no podíamos, no sabíamos o no habíamos leído a Steiner cuando dijo que "somos cómplices de lo que nos deja indiferentes". Lean esto porque va directo a la línea de flotación de nuestra historia reciente, aquella que huele a plomo y sabe a lágrimas, tantas que si los demonios probaran el amargor de la sangre, enloquecerían de tristeza.
https://edurneportela.com/el-eco-de-los-disparos/

 

Pamplonando


El mes pasado oí a  una representante del ayuntamiento de Pontevedra decir: “Cuando llegamos a la alcaldía teníamos una cosa muy clara, sabíamos qué modelo de ciudad queríamos.” Me pregunto por qué este ayuntamiento del cambio no está movilizando este  debate.  Quizás el más rentable, necesario y exigente. No digo que no se estén haciendo intentos. Pero parciales y sin anclaje prioritario en la agenda política. Y es que en este momento hay una inflación de mesas, procesos, foros, dinámicas participativas y asambleas populares.  Para casi todo. Muy bien. Pero esto requiere diagnósticos, planificación,  criterio, saber para qué participamos y vinculación de los resultados.  Y creo que a estos  procesos les falta visión global, cohesión  y miradas poliédricas. Que se han diseñado  con más prisa que criterio. Quizás desde la inmediatez para cumplir lo prometido. Pero pensar en un modelo de ciudad requiere sentir  la ciudad como un todo. Y no solo desde la presión que ejerce la centralidad y atomización del centro histórico. Porque la ciudad debe ser diagnosticada como la suma de sus barrios. Por eso seguir leyendo en Diario de Noticias 






lunes, 3 de octubre de 2016

Amores perros


Rajoy se frota las manos ante el autogolpe de estado dentro del socialismo español. Y es que lo que ocurre en el PSOE viene de lejos. De cuando un día dejaron de entonar la Internacional. De cuando el socialismo en vez de cambiar el mundo se conformó con  gestionarlo. Hoy ni eso. Porque el PSOE solo aspira a apuntalarlo de la mano de un fascista de guante blanco y dedos negros. El socialismo español está en liquidación por derribo. Y quien sabe si acabará cerrando por defunción. Como el viejo PASOK griego. 

            Dicen que, antes de echarle el órdago a Sánchez, los golpistas habían visto la película Rojos, de Warren Beatty. Para liberarse del trauma. Y es que  lo que ocurre en el PSOE no es solo una crisis de identidad. Es mucho más. Tiene que ver con la amenaza de las verdaderas fuerzas del orden económico. Con El País, con el IBEX35, con la judicatura más fascista, con los lobbies de presión más voraces y  con la oligarquía más casposa. Esas jaurias están presionando para que el sistema de partidos no gire. Para que la pretendida restauración bipartidista triunfe. Para que este viejo régimen enfangado  siga anquilosado en la corrupción, el centralismo y el inmovilismo centrípeto. Y para frenar los frentes norte de este reino de España descosido. Porque esas fuerzas del orden necesitan a ese socialismo de derechas incautado por unos barones que han callado, permitido y colaborado con las más sangrantes degradaciones y corrupciones  sociopolíticas de los ultimos años. Y todo en nombre de esa Egpaña secuestrada. Para eso se ha movido esta operación de acoso y derribo. Para garantizar la continuidad del viejo orden inmovilista de una derecha insaciable y un socialismo complaciente que sonríe a unos tiburones que ya preparan la próxima carnicería.


Artículo publicado en Noticias de Navarra el día 3 de octubre de 2016.