viernes, 26 de agosto de 2016

Tu no eres como otras madres




Leí que este era un libro excepcional. Que no se había escrito nada igual . Y alabanzas por el estilo. Pamplinas, me dije. Pero el título..., ese título escondía algo.  Y, sin querer,  me llevó a mi madre. A esos momentos de la infancia en los que pensaste eso, que tu madre era diferente a otras madres. Hasta convertirla en santa. Después te amortiguas y sientes definitivamente que era y es como otras madres. Al menos como esa madre que a mi me ha gustado tener. Pero la autora  se empeña en vendernos una madre que no es como otras madres. Y ahí empieza la seducción. Una seducción que juega con la cartografía de unas emociones materno-filiales en un contexto histórico de alto voltaje. Y este contexto, esa geografía emocional es lo que te envuelve en un chute de incesante lectura.
Esta mujer  nos vende una madre que no se ajusta a los cánones y nos habla de su ajuste personal en un mundo que iba a conocer la mayor maldad humana jamás conocida. Y entre ese ajuste personal y ese desajuste histórico, se mueve esta biografía colectiva anclada en una Alemania prenazi y sus posteriores delirios.
Y así ccomienza una descabellada cabalgada por una biografía familiar sin desperdicio. Y esa seducción no culmina hasta la pagina 587. En esta biografía de Angelika Schrobsdorff entiendes, si no lo has hecho a través de otras referencias históricas, que no literarias- o pocas-  cómo a muchos judíos alemanes que vivían plácidamente las vísperas del nazismo, les pilló el terror creyendo que aquello no iría con ellos y ellas. Y esta biografía asume esa ignorancia, esa arrogancia, esa inocencia engreida. Como ciudadanos alemanes y como etnia diferenciada. Porque muchos y muchas se creyeron antes alemanes que judíos. Si encima, como le ocurre a la autora,  te toca una familia judía,  rica, acomodada en los lujos y placeres,  y una madre de rompe y rasga con la vida, la cuestión se pone cuesta arriba para lograr comprender los nudos que atan y desatan  la historia. Más aún, para comprender por qué a ti, precisamente a ti, que parecías blindada ante el destino, te va a tocar vivir el horror y el destroce de tu familia, esa que se construyó a golpe de apuestas vitales que desafiaron la ética, la moral, la convención, la religión y los buenos modales. Y con esos desafíos tu madre se comió el mundo. Un mundo que luego la desplazó por las aristas cortantes del terror.
Un texto que ayuda más, mucho más  que muchos ensayos sobre la sociología del  nazismo.Y sí, este es un texto excepcional.

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miércoles, 24 de agosto de 2016

Sapanta

Cementerio "alegre" de Sapanta (Transilvania) Agosto de 2016 

No esta a la altura de los grandes cementerios  de ilustres tumbas. Pero es especial. Porque este cementerio lleno de gente muerta es como si estuviera lleno de gente viva. Y además alegre. Por eso se llama el cementerio de los alegres. De los muertos alegres. Y así es. Llegas allí, en el norte de Transilvanía, en la región de Maramures con el aliento de Drácula  ventilándote el cogote, y te encuentras en este campo santo en el que las tumbas son un libro abierto, una biografía de cada uno de su moradores, una huerta saciada de las verduras y frutas preferidas de quien allí ha decidido descansar de tanta belleza, de esa belleza de los Maramures. Cada tumba dispone de una inscripción con su relato vital y su altorrelieve personal en madera. Un cómic mortuorio muy singular. Me gustaría haber nacido allí porque es la única garantía de ser enterrado allí con honores eternos riéndote del mundo. 

martes, 23 de agosto de 2016

García Lorca, silenciar a sus asesinos


El pasado día 18 de agosto  se cumplieron 80 años de su muerte. Y es que en la mañana del 18 de agosto de 1936 ya corría por Granada la noticia: ¡Han matado a García Lorca ! Algunos alardearon de ello. De haberlo liquidado, dijeron. Y más aún, se colgaron las medallas que  inauguró aquel  matadero  en que se convirtió aquella España de sangre y moscas.
Como un tal Manuel Luna, de los Luna de Antequera. "Yo le conocí en Granada, cuando era V. de las Juventudes Católicas. He vivido todo el glorioso movimiento, primero en Granada, luego en Zaragoza y algún tiempo en Oviedo [...] en Granada me he distinguido bastante. Fui de los que asistieron una mañana de agosto  al fusilamiento, en el cementerio, entre las fosas abiertas, de setenta rojos, todos ellos bandidos, asesinos, criminales, violadores, incendiarios...Y gocé mucho, muchísimo, porque se lo merecían. Entre ellos estaban el Presidente de la Diputación roja Virgilio Castilla, el exgobernador rojo de Alicante Vicente Almagro, el alcalde rojo de Granada Montesinos -un médico-,  [...] y otros más, médicos, catedráticos, abogados ingenieros, procuradores, etc. Hicimos una gran limpia. Algunos días después cogimos al gran canalla de García Lorca - el peor de todos- y lo fusilamos en la Vega , junto a una acequia. ¡Qué cara ponía ! Alzaba los brazos al cielo. Pedía clemencia. ¡ Cómo nos reíamos viendo sus gestos y sus muecas !  (cursivas mías)
Pertenecí a la ronda depuradora de Ruiz Alonso. (1)
Ian Gibson, el gran hispanista ha revisado este libro citado más abajo y que en  principio se editó con el título de El hombre que detuvo a García Lorca.
Ramón Ruiz Alonso era tipógrafo pero era antisocialista y fascista de casta. Diputado por Granada en 1933 elegido por la CEDA, se convirtió en una bestia parda durante el Bienio Negro español. En este libro de recomendable lectura, se revisa la participación concluyente de este fascista en la muerte de García Lorca.
El 29 de julio de este año, en el suplemento de El Cultural, Luis María Ansón, reconocía haber conocido a este asesino. Y haber hablado largamente con él. Al parecer, Aquilino Morcillo, subdirector del diario Ideal cuando se produjo el asesinato del poeta, completó, según Ansón, "aquellas conversaciones". Dice Ansón que Aquilino no le contó toda la verdad de lo que él sabía, pero "una tarde en Saigón, en plena guerra del Vietnam, Luis Calvo me completó la versión que tenía del crimen según Morcillo, en cuyo periódico trabajaba como tipógrafo Ruiz Alonso, el hombre que denunció al gobernador Valdés el refugio de Federico en casa de los Rosales. [...] hablé largamente en su día con Carmen Rosales y mantuve amistad intensa con Luis. Fue el poeta que me propuso un un coloquio en ABC para aclarar las cosas. Al menos en lo posible. Lo tuve todo organizado pero a ultima hora se rajó Luis Alonso" (El Cultural, 29 julio 2016)
A continuación Ansón cita una investigación de Agustín Penón de 1955 y que se ha reeditado bajo la dirección de Marta Osorio. Pero nada dice al respecto. Al respecto de lo demostrado. Y lo peor de todo es que Ansón obvia la investigación de Ian Gibson, la cual demuestra la participación directa de Ramón Ruiz Alonso. Pero Ansón, como otros viejos lobos aquejados del mal de la memoria volátil, prefiere mirar para otro lado. Y así va esta España en bancarrota, plagada de proveedores de agujeros negros de la historia.












Nota 1: GIBSON, Ian: El hombre que delató a García Lorca, Ramón Ruiz Alonso y el asesinato de García Lorca, Ed. Debolsillo, Penguin Random House, Barcelona, 2016, pag 204

sábado, 20 de agosto de 2016

La fiesta perpetua ¿Y para qué?



La izquierda en general, y la vasca en particular, deberían leer esto. Más aún. Este texto debería ser de obligada lectura y posterior forum-terapia en los IES (Institutos de Secundaria). Pocas voces se atreven a hablar así de rotundo. Y pocas veces tenemos la oportunidad de leer con esta sangrante frescura textos que duelen, que escuecen como los encuentros fracasados. Porque la fiesta es incuestionable. Porque plantearse la perpetua orgia de drogas, alcohol, diversión sin fin, fiesta eterna, jolgorio permanente durante 365 días aunque no tengas un puto euro y te exploten como a un cabrón, tu lo que quieres es seguir de fiesta. Porque plantearse el modelo y el discurso del ocio actual es chocar frontalmente con esa izquierda que lo utiliza y lo ha utilizado  como escenario propagandístico. Como espacio de socialización aunque ahora ese espacio se haya convertido en un espacio de individualización sin el refresco de la utopía necesaria y el abandono de la lucha de clases.  Y sin embargo, sin embargo, las consecuencias de esta deriva son demoledoras. Quien no quiera verlas, allá él o allá ella. Pero sepa que el neoliberalismo y el posfordismo capitalista se frotan las manos ante tan bastarda,  barata y mansa dominación.
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