lunes, 26 de diciembre de 2016

Faurecia: Closing Time



Aquel tipo era el baranda de Lear Corporation y había roto su matrimonio  con Faurecia. Tenía respuesta para todo, aunque le cambiaran las preguntas. Y dicen también que  firmaba despidos al son Closing Time, la vieja canción de Cohen. Y es que este cierre de persiana de Faurecia es el ejemplo más irracional del nuevo  capitalismo sin alma. Ingeniería de la codicia llevada al extremo. De cómo el capitalismo canalla  nos ha ganado la partida. Pero no hay que sentirse culpables. Los currelas de Faurecia han dado el do pecho hasta la extenuación, han explorado todas las vías posibles, han negociado, renegociado, rendido cuentas y puesto su pasado, presente y futuro  a disposición de este capitalismo mesetario. Porque no es gente que se haya rendido o  desertado. En ello les iba la vida. Pero no ha sido posible. Ni con el Séptimo de Caballería hubieran ganado la batalla. ¿Por qué? Porque la verdad estaba ausente de la mesa de negociación. Porque Faurecia ya había firmado su sentencia de muerte como mal menor. Porque detrás de este acto final hay  un banco de tiburones que por la mañana comulgan y por la tarde firman sentencias de muerte. Así es el nuevo capitalismo de extracción. No obedece a razones. Es un capitalismo que ya no gana  explotando obreros sino reventando los mercados y aliándose en complejísimas redes de metaproducción intangible donde el dinero circula por las cloacas. Sus dividendos se suman por billones gracias a la especulación bastarda de los mercados trampeados con patente de corso. Y eso no lo entienden los currelas de Faurecia. Algo rentable aquí, pero mucho más rentable en los cenagales de África o Asia y las autopistas bursátiles liberadas. Compañeros, la ley del mal menor gobierna todos los ámbitos de la vida. Pero nos queda la última lucha, la de la dignidad. Y en esa vais sobrados.

lunes, 19 de diciembre de 2016

La estela

Estela de Festa y Rústica (Pamplona-Iruña)

Si usted pasea por uno de los lugares más bellos de la ciudad, la Ronda del Obispo Barbazán, puede que se acerque a la Plaza del Arzobispado. Allí , en un pequeño jardín lateral,  este Ayuntamiento ha decidido recordar a cuatro pamplonesas  que vivieron en el siglo II de nuestra era: dos de ellas, Festa y Rústica eran hermanas y quisieron dedicar con su dinero una estela funeraria que recordara a Stratia y Antonia, parientes suyas.
Este Ayuntamiento ha querido recuperar el nombre de estas mujeres para la historia de la ciudad porque Iruña también tiene nombre de mujer. Y no, no se trata de una moda. No se trata de un gesto de buenrollismo histórico. Se trata de restaurar una historia contada a medias. Una historia tuerta.
Desde la Pompelo romana de estas mujeres e incluso más atrás, desde el núcleo vascón de Olcairum a la actual  Pamplona, centenares de miles de mujeres han paseado, criado, trabajado, vivido, pasado hambre, guerreado y muerto  por las calles que usted conoce de sobra. Por esas calles que usted ahora vive  como suyas. Pero la historia de esta ciudad, si bien ha tenido ilustres cronistas, necesita volver la vista atrás para rescatar esas voces silenciadas. O cuando menos esas voces no escuchadas.
Y es cierto que ha habido intentos de resetear esta memoria, de incorporar voces, pero falta encarar esa gran historia universal de las mujeres de Pamplona que, aunque pareciera,  no es ajena a la historia de los hombres. Es  y debe ser una historia complementaria con visión de Género.  Porque no hay una historia de hombres y otra de mujeres. Hay una historia común que no ha sabido, o no ha querido, incorporar  las gestas y la  memoria de esas mujeres sin la cual no es posible entender el pasado de esta ciudad. Sin la cual, esta ciudad viviría a medias su  presente.

Artículo publicado en Noticias de Navarra el día 19 de diciembre de 2016





lunes, 12 de diciembre de 2016

Ultima estación

Obra de Juan Carlos mestre

Hacía tiempo que aquella mujer había hospedado su juventud en el cáñamo de la noche. De hecho respiraba como un susurro atascado en la agonía. Desde hace cinco años Caronte la espera con su barca amarrada a aquella casa de fúnebres fragancias. Cada noche le susurra al oído unos poemas negros que encienden sus ojos obturados por lágrimas heladas. Aquella mujer había sido visitada por el doctor Alzheimer hacía nueve años. Nueve años, como nueve ángeles recitando versos oxidados. Nueve años suspendidos en el calendario, como un ahorcado abandonado al vendaval de los enamorados. Aquella mujer vivía, sí. Pero cada día clamaba ser exterminada con un aerosol de ternura o morir bajo un arcoíris rociado de acuarelas y nenúfares. Pero no podía. O no le dejaban. Aun sabiendo que respiraba al son de una armonía que solo los muertos conocen. 
Y no, esta historia no es un cuento gótico. Es pura vida. O pura muerte. Forma parte de la cotidianidad amarga de nuestros trasiegos diarios, es arte y parte de nuestras tragedias familiares. De nuestras derivas y precipicios. Nos tocan. Nos hipotecan. Están ahí al lado. Ladrando como la inmisericorde letanía de los ahogados. 
Quizás por esto, porque miles de casos como este reclaman una muerte digna, se ha abierto un proceso para elaborar una Propuesta de Ley que reconozca el derecho de los ciudadanos a morir dignamente. La intención es que la propuesta, presentada por el grupo parlamentario de Unidos Podemos, sea registrada en el Congreso el próximo 23 de febrero. Ya veremos qué pasa y si en realidad, los amantes de la buena vida también lo son de la buena muerte. Porque morir es todavía un derecho a conquistar más allá de la tempestad biológica. Y porque nadie debería confiar en el porvenir del cianuro

Articulo publicado en Diario de Noticias de Navarra

¿Otro fútbol es posible?


En cierta ocasión que Marguerite Duras estaba sobria dijo “Lo reconozco: el alcohol suplió en mí la función que no tuvo Dios”. Cambiemos el sustantivo  alcohol por fútbol y la cita se convierte en el mejor  microrrelato sociológico que Juan José Millás pudiera imaginar.
Y sí, hubo un tiempo en que el fútbol fue un juego de naturaleza popular y una fiesta para los ojos, como decía Eduardo Galeano. Pero aquello se perdió cuando el neoliberalismo económico le hincó el diente a este deporte. Desde entonces  los hinchas dejaron de ser hinchas para ser clientes. Y también los clubes, convertidos en  sociedades anónimas donde no hay socios sino accionistas. Desde entonces, el fútbol, ese juego convertido en emoción, es  algo robado. Algo que ya no nos pertenece.
Pero cuestionar el fútbol, ese referente global y socializador bendecido por todo dios y del que participan 265 millones de jugadores, de los que 38 millones son profesionales, es arrojarse a las fauces de las hienas que lo sustentan. Y ya sé que a su hijo le apasiona. Y que usted le sigue porque es una manera de socializar con sus iguales. Pero sepa que solo en Europa, el fútbol generó más de 23.800 millones de euros en 2015. Miles  de ellos circularon por las cloacas: compra de partidos, árbitros y apuestas, derechos televisivos, negocios inmobiliarios, nombramientos, apaños de las sedes del mundial y, por supuesto, corrupción fiscal y evasión de impuestos. Corrupción que pagamos todos.
Algunos astros de este deporte están bajo sospecha. Pero son tratados como intocables, incluso sus posibles delitos se minimizan dado su aforamiento social. Porque si los referentes sociales son condenados, todos dejamos de ser Messis o Ronaldos. Y entonces no solo perdemos el fútbol, sino los ídolos que suplantan nuestras vidas.


Artículo publicado el día 12 de diciembre de 2016  en Noticias de Navarra

lunes, 28 de noviembre de 2016

Etica de cloaca

Acuarela de Juan Carlos Mestre

No hablaré aquí de Fidel,  ni utilizaré su nombre en vano  más de lo usado y abusado hasta hoy mismo. Porque, como diría Juan Carlos Mestre, ese percherón de la poesía silenciada al que escuchamos el pasado jueves vomitar belleza por  los poros sudados de su voz: “dicen que hay cadáveres que hablan más alto que las trompetas”. Sin más, buen viaje Fidel.
Y es que pareciera que Caronte ha vuelto al pleno empleo tras seleccionar a los mejores y peores pasajeros de su carcomida barcaza. Fidel, Leonard Cohen, Rita Barberá. Por cierto Rita, estés donde estés,  he de decirte que aquí, tus coleguitas del PP sí que han usado y abusado de tu nombre. Y hasta de tu muerte. Dignos comisionados de  ética braguetera que  disfrutan viendo trabajar a los enterradores. Gente que tras cada funeral acuden como hienas al copioso banquete de la casquería.
Porque el infarto de Barberá es la bala en la recamara que estos bastardos de  doble moral, como Rafael Hernando, nuevo portacoz del PP,  usan para envenenar aún más la putrefacta política española. Barberá se ha convertido en la Virgen de Lourdes del PP al rentabilizar su muerte como un  artepacto contra la corrupción. Esa corrupción reconvertida en el oráculo de la sensatez. Si Barberá ha muerto a consecuencia de la cacería de hienas a que, según Hernando, fue sometida; entonces ningún fiscal anticorrupción,  ni periodista, ni crítico,  ni político decente,  están  libres de verse involucrados en sumarios por asesinato en diferido.
A esto hemos llegado amigo Mestre. A esta ciénaga donde algunos carniceros rentabilizan la bilis de sus improperios. Porque ya lo dijiste en un verso cabalgando a  la intemperie: “Los predicadores aman la tempestad y golpean con su Biblias de nácar la erección de los guardiamarinas”. Esos predicadores son los funcionarios del infierno que ahora nos gobiernan.

Articulo publicado en Noticias de Navarra el día 28 de abril de 2016

lunes, 21 de noviembre de 2016

¿ Y si nos hubiéramos atrevido?

El Roto

Hoy entra en vigor la nueva Renta Garantizada. Un prestación que sustituye a la antigua Renta de Inclusión Social. Una medida avalada por el gobierno y cuestionada sin mucho fundamento, ni político ni ideológico, por UPN y PP. Una medida que, si bien mejora la cuantía a percibir por el 80% de los perceptores,  empeora la del  20% restante y cuya explicación se basa en el ahorro y la solidaridad horizontal entre excluidos. Uno de los puntos fuertes es que 2800 personas que antes no podían acceder a la RIS, ahora podrán hacerlo ganando en calidad de vida. Vale. Pero este gobierno podía haber ido más allá. Para eso se autotitula del cambio. Para eso se le votó. Para explorar nuevas formas de revolucionar la vida política y social. Para atreverse. Para tensar la historia.
Este fin de semana se ha celebrado el XVI Simposio de la Renta Básica de ciudadanía en Bilbao. Un renta incondicional para toda la población. Sin importar si trabaja o no. Sin requisitos. Por ser ciudadano. Una idea atrevida pero no inviable. Porque es más que una idea. Es un nuevo proyecto político y social que superaría la pobreza. Pero no solo eso.
Quizás este gobierno podía haber explorado esta idea. Lo tenía todo a su favor. Navarra es de las comunidades que, según estudios, podía articular esta medida dado su nivel de renta y autonomía fiscal. Pero quizás este gobierno ha preferido una reforma al alza  del sistema de garantía de rentas mínimas a convertirse en comunidad pionera que superase las rentas condicionadas.
Tal vez  dentro del gobierno ha habido recelos, prejuicios, miedos y no pocas objeciones ideológicas a esta propuesta. Tal vez. Pero las grandes ideas transformadoras necesitan siempre de una tensión insoportable. Lo dijo Susan Sontang: “las únicas respuestas interesantes, son las que destruyen las preguntas”

Artículo publicado el lunes 21 de noviembre en Diario de Noticias de Navarra