lunes, 9 de noviembre de 2015

Sueldo para todos



Sé que esta idea no es del gusto de todos. Sé incluso, que algunos  la consideraran éticamente incorrecta. Mas aun, habrá gente que la considere un despropósito. Pero como dice un tipo de esos que se dedican a pensar, Jon Elster: “por lo general, el progreso se alcanza por intentar poner en practica aquello que, inicialmente, parecía una idea descabellada” pues bien, esta idea puede ser descabellada, pero no inviable. Y yo apuesto por ella. Porque creo que es un órdago  para cambiar este modelo de sociedad basado en la meritocracia en vez de la igualdad. Y no estoy por el comunismo casposo de viejo cuño.

Esta idea no es nueva. Lleva algunos años cociéndose en los pucheros de cierta izquierda europea muy poco ortodoxa. Pero aquí  todavía la izquierda, si es que existe de verdad, no se ha enterado o mira para otro lado. Se trata de una propuesta sencilla pero atrevida. La Renta Básica, que no tiene nada que ver con esa mísera aportación llena de inconvenientes que se proporciona desde  los Servicios Sociales por parte de una funcionaria que te mira hasta las entretelas de tu vida,  va mas allá. Se trata de un sueldo proporcionado por el Estado, o Comunidad a toda  persona de pleno derecho al margen de que quiera trabajar o no, sea rica o pobre o como y con quien conviva. Ya sé que es una provocación. Pero de eso se trata. Y no de provocar por provocar sino de dejarse atrapar por el reto social que tal propuesta conlleva. Porque en el fondo se trata de buscar propuestas para superar esta sociedad satisfecha pero cada vez, mas fragmentada.


Esta idea se basa en el ideario republicano y revolucionario de la existencia. Según esto, uno tiene derecho a una renta por el hecho de existir y no para existir. Y es que la capacidad de producción de una sociedad es el resultado de la suma de todo el saber acumulado y puesto en marcha por todas las generaciones anteriores. Y los frutos de ese patrimonio común deben revertir en toda la ciudadanía por igual. La formula podría ser la renta básica incondicional. Con la puesta en marcha de una renta de, por ejemplo,  70.000 pts mensuales para todo el que quisiera acogerse a ellas, se lograrían, entre otras cosas:   Superar el fraude en el cobro de determinadas pensiones, acabar con las “trampas” que genera la pobreza y el desempleo, acabar con el  control sobre las vidas privadas para conceder prestaciones sociales, ahorrar en  costes administrativos destinados a decidir quien cobra y quien no cobra subsidios o el  aumento de los salarios precarizados. Esto se paga redistribuyendo el gasto publico con una combinación de nuevos impuestos sobre quien más gana. Sencillo pero provocador. Eso sí, todo pasa por cambiar de sistema. ¿ está la izquierda dispuesta a sumir el riesgo?

Posdata: Este artículo se publicó en 2001, cuando el euro todavía no nos había encarecido la vida. La idea que lo guía es la misma que hoy, solo que hay mucha más gente convencida de ella. 

España se rompe


Durante años, ETA fue el gran pecado del que la derecha  comía caliente  cada día. Cierto que aquello fue una  putada  social que aún estamos pagando. Pero ese pecado se convirtió en el mejor activo electoral de aznares, rajoys  y de cuantos se apropiaron de aquellos cadáveres. Aquel cinismo no conoció límites y la muerte cotizó más que el Ibex35. Aquello, afortunadamente pasó. Con su reguero de sangre,  amarguras y biografías seccionadas sin piedad. Pero el PP se quedó sin diablo al que mentar ni  pecado que redimir.  Y surgió el secesionismo catalán. Y Rajoy y los suyos convirtieron el españaserompe en el nuevo mantra para cosechar votos en la ciénaga del miedo.
España se rompe. Sí. Desde hace años sobrevive con  unos costurones de infarto. España se rompe porque hay cuatro millones de parados,  porque un 26,8% de personas se encuentran en situación de pobreza y exclusión social,  porque medio millón de ancianos sobreviven con pensiones de apenas 400 euros, porque en los dos últimos años 100.000 familias perdieron su vivienda habitual,  porque desde que empezó la crisis se han producido 600.000 desalojos hipotecarios,  porque hay mas de 2,5 millones de parados de larga duración que no perciben prestación, porque  la tasa de pobreza infantil  llega casi al 20%, solo superada por Rumanía, porque la  tasa de paro de los menores de 25 años es del 55%, porque el número de beneficiarios de las rentas mínimas se ha duplicado en cinco años, y porque el fraude fiscal, como si quisiera regodearse en esta sangría, es de 253.000 millones de euros, un 24,6% del PIB. España se rompe, sí. Con independencia de las independencias. Pero a Rajoy se la trae al pairo. Por eso, cuando leyó esta columna me llamó y me dijo: "algunos tienen desgracias, otros tenemos obsesiones, y la  mía es estar orgulloso de la mentira que represento”.

Artículo publicado en Diario de Noticias el día 9 de noviembre de 2015