martes, 31 de marzo de 2015

Primavera


Puede que el mundo haya entrado en bancarrota. Tal vez. El tipo que hizo este perro mundo se cree un dios. Yo en su lugar me hubiera avergonzado, pero él insiste en reclamar la exclusiva gloriosa de este invento que hace aguas por los cuatro costados. No obstante  pequeñas briznas de esperanza han surgido en un universo donde los sueños de uno mismo se pueden cumplir un número infinito de veces. Estos días de abril, los magnolios de los huertos farnesianos del antiguo foro romano brillan más que nunca. Pero sin ir tan lejos, aquí mismo, en el mercado viejo de toda la vida, algunos puestos muestran ya  las verduras de temporada más exquisitas. Y es que mientras la tierra siga ofreciendo ciertos frutos, el Apocalipsis aún puede esperar. También en el pecho de muchas adolescentes se está fraguando una gran revolución: una burbuja incontrolada de aire fresco   recorre la línea del diafragma  hasta llegar al músculo de las emociones. Una vez allí, el aire comprimido explota y  se  produce la primera deflagración de  amor.  Pese a estos actos inmortales, tú mismo, después de asistir a tanta barbarie en Bagdad, Jerusalén o Madrid, puede que te sientas un miserable al comenzar una nueva jornada de lucha por la nada. Pero no es verdad. Por muy mediocre que te sientas, cada vez que te despiertas, tu conciencia  acelera el universo.

No permitas que, mientras el mundo revienta por culpa de un ultraderechista sin talento y de un carnicero de palestinos,  la vida se te escape entre lamentos e impotencias. En el aire hay ya demasiada angustia acumulada. No  digo que renuncies a todo, ni siquiera que te refugies en el escudo de Arquiloco.              
Aprovecha esta explosión de luz y calor para  inhumar todas las modalidades del mal que  te retan a diario. Porque cada día ciertas señales delatan nuestra actitud ante la vida. Si notas que al levantarte cada mañana te sientes más viejo, suspicaz  y pesimista, tu mismo estás contribuyendo a la destrucción  del universo.  Pero si observas que tu mirada  se muestra más brillante y tu alma más limpia hasta sentirte completamente inocente, entonces puedes decir que todavía te esperan múltiples barricadas. Ten en cuenta que la risa es la única redención ante la angustia.   

Posdata: Este artículo fue escrito en abril de 2003 en el Diario de Noticias de Navarra. Han pasado doce primaveras, pero pareciera que el terror no ha entrado en bancarrota. Sin embargo, como cada año, en nosotros se opera una enorme explosión a la altura del diafragma. Es el sonido que emite la suave colina sobre la que vivimos, el volcán de lava que nos golpea las entrañas. Pura vida.