domingo, 29 de noviembre de 2015

El comensal



Me costó leerlo apenas cuatro horas pero intensas.  Mientras,   el relato me arrastraba por  la  tensa tristeza que cada linea me provocaba. Casi hasta el llanto  iba desgranando capítulos uno tras otro. Mientras, yo también evocaba pasajes similares a los descritos. Yo no tenía muertos al lado, pero sentía sus muertes como latigazos profundos sobre una  epidermis a flor de piel. Yo no tenía muertos por los que escribir ni duelos por los que hacer las paces con mi memoria, pero sí una madre, cuyos cuidados coincidían milimétricamente con los de esa madre que Gabriela Ybarra pierde.
Entonces quise saberlo todo de ella. Me daba apuro ser poco original. Pero me fui directo a Google, para ver qué aspecto tenía, dónde estaba, su email o lo que fuera. Y me agradó y consoló su sutil y delicada mirada. Y quise saber más de ella para decirle abiertamente que su novela me recuerda a esa frase de Cioran que dice que el devenir es una agonía sin desenlace. Y ella resolvía  el suyo con una belleza sublime mientras yo escuchaba la  Opera de Bocanegra
Lean esta novela (El Comensal)  de cuya ficción o realidad me importa poco o nada su construcción. Pues toda ella te lleva por unos pasajes en los que la muerte se convierte en un aliado perfecto para sanar tu memoria, para dejarte deambular tranquilo por los pasadizos más oscuros de la noche y de una historia que requiere contarse y recontarse. Porque cuando se sufre su hechizo, todo sucede como si la hubiéramos conocido en una existencia anterior. Y eso libera.
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/09/28/actualidad/1443466979_308820.html

miércoles, 25 de noviembre de 2015

¿Qué fue de la clase obrera?


Lean a este joven que nació después de que Margaret Tahtcher (1925-2013) quisiera eliminar de la historia a una clase social que fue y es aún arte y parte del devenir del mundo moderno. Este joven investigador británico no  vivió de lleno la brutal lucha de clases en su país de origen. Que no la viviera, no significa que no la supiera diseccionar a la perfección. Y que no la viviera, no significa que ahora no exista. Está presente, con una fuerza inusitada y bastarda, pero invisibilizada y demonizada como resto apestoso de la historia edulcorada a la que nos aboca el neoliberalismo.  Entre nosotros, en este reino de España empobrecido, también la lucha de clases como concepto analítico ha desaparecido. Y también como concepto social y vital. Eso no significa que, insisto, no exista. Aquí el recorrido de la lucha de clases concebida como sujeto histórico, tiene menos recorrido que en Inglaterra, pero hoy la gran lucha de clases está presente en esa gran eclosión del  precariado, esa clase social empobrecida y subjetivada hasta la extenuación que sobrevive a duras penas entre subsidio y economía sumergida. Más o menos, unos 9 millones de españoles, entre los que se sienten y no se sienten.
Lean a Owen Jones, les escandalizará, pero no les dejará indiferentes. Y verán el gran ombligo de la mentira fraguada en contra de una clase que un día se sintió orgullosa de serlo..


http://capitanswing.com/libros/chavs-la-demonizacion-de-la-clase-obrera/

martes, 24 de noviembre de 2015

Abel encuentra a Caín



El navarro Abel Azkona  puede ser un mal artista, depende de quien lo juzgue. Y esta exposición, que se lleva a cabo en Pamplona,  una provocación. Quizás. En eso se ha convertido este arte postmoderno cargado de vacío y avalado por el capitalismo estético. Lo cierto es que con ella, han saltado los plomos de una ciudad de provincias y una clase política a la altura del Arga y poco más. Lo que evidencia el conflicto es que la ética privada pesa mucho. Más de lo que parece. Y quienes protestan por esta blasfemia tienen razón. Son libres de sentirlo así. Pero su razón es privada y su ámbito de expresión no debiera traspasar ese umbral. Asirón, nuestro alcalde comete un error. Él está para gestionar el espacio público y todo lo que acontece en sus fronteras. No el privado. Esto pertenece a la ética privada que nunca puede exigir que desde lo publico se protejan ni religiones, ni fes, ni dogmas, ni creencias privadas. Ni en su favor ni en su contra. Asirón es el alcalde de toda la ciudadanía pero no el defensor de ninguna fe. Por mucho que duelan algunas manifestaciones tachadas de blasfemas. Asirón se entromete en una zona roja de alto voltaje. Esa que marca al político laico y libre del político hipotecado por el peso de una política envilecida por la moral. Por mucho que esa moral sea eximida por una parte de la ciudadanía representada
ociedad/navarra/el-arzobispo-de-pamplona-convoca-una-misa-de-reparacion-tras-la-exposicion-de-abel-azcona

lunes, 23 de noviembre de 2015

Un puñal en la carne


Todo se ha dicho. Como si la palabra se hubiera vaciado dejando al aire sus cicatrices. Como si cada letra de lo que ocurre se disolviese en sosa cáustica. Usted convive con la nada. Con un día a día licuado en el fondo de un abismo insensato. Y no pasa nada. Solo el rumor cancerígeno de la representación. Sé y siento que pasan cosas. Pero sé que nada nuevo está a punto de ocurrir. Que nada sobrepasa ya ese umbral de la conmoción primaria del dolor o el rastro amargo de la sangre.
Tras los atentados de París, miles de gestos públicos y privados rasgaron los cielos al compás de La Marsellesa. Pidiendo clemencia por nuestras contradicciones. Pero el eco solo nos devolvió la madurez de nuestro cinismo. Y pronto se volatizaron en el ocioso vacío del tiempo. El mundo se ha festivalizado; eso es lo que pasa. Y la conciencia ha dejado de ser dolorosa como un puñal en la carne. Como si tras ese festejo de sangre, allí, aquí o en Damasco no quedase ya rastro alguno del honor y la verdad. Como queriendo invisibilizar las cloacas por donde defecan la falsedad y el horror. Porque cada hecatombe diaria, ya sea razonada o bastarda, emerge solo si es rentable en el mercado de las emociones.
De repente, París nos conmueve. Y no comprendemos esa barbarie explicada –que no justificada- por la dolorosa anemia de la historia. Porque esas inmolaciones restablecen la lógica del sacrificio, algo que ya no va con nosotros. E ignoramos –porque alguien lo quiere así- cómo media humanidad se encuentra en un estado de traumatismo comatoso.
Por eso todo lo dicho suena hueco y baldío. Sin resuello para combatir la mentira que encarnamos. Mientras tanto, España vende armas a Arabia Saudí y ésta las revende al Estado Islámico. Y el ministro de Defensa se inmola como un mártir de la sensatez.


Este artículo se publicó el día 23 de noviembre de 2015 en Noticias de Navarra






martes, 17 de noviembre de 2015

Plaza del Castillo



Poco a poco la ciudad iba   convirtiéndose en un gran queso de gruyere. Desde el cielo podía contemplarse una especie de territorio  lunar sobre el que operaban todo tipo de profesionales de la deconstrucción. Abierta en canal por unas taladradoras  de dientes plateados,  la ciudad que, en tiempos había sido un destacado mercado, hoy era  un gigantesco socavón  que dejaba al descubierto los desechos del pasado. Por  debajo de la línea de flotación, que esta ciudad mostraba  sólo una semana  al año, empezaron a emerger las estrías del tiempo. Los surcos que la historia había marcado a sangre y fuego. Todas las ciudades que aquella capital de provincias  habían sido, volvieron a brotar por obra y desgracia de aquellos gigantescos bisturíes que la sajaban. Allí aparecieron viejos  palacios, pergaminos llenos  de  historias, estatuas de mármol y monedas de oro. Hasta los sueños enterrados de sus antiguos pobladores se desperezaron.

A esa situación se había llegado después de que sus regidores hubieran decidido hurgar en sus profundidades. Pero no es que éstos se hubieran leído En busca del tiempo perdido. Nada más lejos.  Lo que  aquella cuadrilla de chamarileros   buscaba  en las profundidades no era el pasado, sino el futuro. Y es que el  destino en lo universal,  el porvenir y la esperanza renovadas debían  de estar muy hondos  para perturbar con tanto ahínco  las entrañas de la ciudad. Aquella imparable operación de cirugía urbana pretendía una urbe coronada por la rueda de la fortuna. Una ciudad con las arterias reformadas  para poder circular por el presente con mucha libertad. Todo el subsuelo se había convertido en  un gran altar desde el que se realizaban grandes operaciones financieras. Ahora, pese a la oscuridad de las profundidades, las cosas estaban mucho más claras y los magnates de ciertos negocios se movían con mayor facilidad. Aquella ciudad perdió su historia pero un oráculo anunció a uno de sus políticos: “ hay algunas personas tan necias que si una sola idea aflorara en su cerebro, ésta se suicidaría aterrada de su soledad”

Posdata: este artículo se publicó en Diario de Noticias en enero de 2001. Creo. El cuarto de estar de la ciudad, esa expresión pamplonauta, fue saqueado por  bandas de constructores y aparcacoches  de dudosa honradez y al servicio de unos intereses siempre oscuros, como el agujero que perforaron. Un nuevo proyecto municipal de peatonalizar el Casco Viejo está en la agenda política. Sería oportuno que lejos de seguir la estela del neoliberalismo urbanista, este ayuntamiento reflexionase para no convertir el territorio urbano en un nuevo espacio de conflicto.




lunes, 16 de noviembre de 2015

La muerte anunciada

  

 ¿ Qué extraño veneno se agita en el cerebro del  asesino de su propia mujer ? No lo sé. Tal vez el mismo que dinamita las neuronas de cualquiera que decida acabar con ese prójimo que le inoportuna.  Pero hace falta ser muy cabrón para acabar con alguien a cuchilladas  y, además, por la espalda.  Y si la víctima es una mujer violada, torturada, apaleada  y desposeída de su honra durante trece años de cruel relación, entonces las tripas se retuercen buscando venganza. Pero  lo sé, esa no es la solución aunque el cuerpo te lo pida. Todo esto viene a cuento porque el  pasado martes, aquí mismo,  un tipo vulgar de alma ennegrecida, acabó con una mujer que había decidido abandonar el infierno en que se había convertido su lecho  conyugal. Él no lo soportó y se encargó de decirle al mundo quien tiene la última palabra. Este matón envalentonado ya lo había anunciado. Así que todo el mundo sabía o intuía lo que podía pasar. Hay miles de casos similares. Y nadie lo evitó de verdad. Unos hicieron lo que pudieron, otros no hicieron nada y otros se llamaron andana. Ahora, ella pasea su alma desangrada por  ese espacio  infinito donde ya no necesita de nada ni de nadie.

 La violencia contra las mujeres todavía no ha desatado las pasiones que otras violencias provocan. Porque, ya es duro decirlo, estas muertes no sirven  para remover  conciencias, no provocan catarsis colectiva ni convocan multitudes, ni pactos de estado, ni acuerdos de gobierno, ni leyes especiales. Tan solo se habla, bla, bla, bla. Y es que  esta violencia no se quiere asumir como un problema de Estado. Sus causas y consecuencias no incomodan  todavía a nadie con poder de verdad. Por eso no es de urgente acometida social. Porque esta violencia se produce de puertas adentro, es silenciosa y en ese espacio intocable de la privacidad. Sólo emerge cuando sus efectos son ya irremediables y la sangre salpica ciertos despachos. Entonces, y sólo entonces,  se mueven algunos hilos y se paralizan ciertas sonrisas. La violencia contra ellas molesta, sí,  pero no se quiere evitar porque ello supone alterar el orden legislativo y social. Y eso exige millones y un cambio de posiciones en esta partida de ajedrez en la que ellas siempre juegan de peonas. Y es que en el fondo siguen siendo todavía ciudadanas de segunda en un estado que presume de primera. Para enmendar un poco esto y para decir basta a tanta violencia contra las mujeres se ha convocado mañana viernes, día 12,  una manifestación en el Ayuntamiento de Villava a las 8 de la tarde. Allí nos vemos.


Posdata: este artículo se publicó en Diario de Noticias el 6 de junio de 2001. Han pasado 14 años. En apenas siete días de este negro noviembre de 2015, han muerto siete mujeres asesinadas por sus verdugos mal llamados amantes, compañeros o maridos. Una violencia incesante e incansable, banal y venal. Y pareciera que el artículo se podría haber escrito hoy. Eso no demuestra que servidor esté en lo cierto sino que este estado social ha enloquecido.   

martes, 10 de noviembre de 2015

Empresas Traficantes de Trabajadores

                           
                     
Son un sector en alza que genera proporcionalmente  tantas ganancias como la venta de armas o el narcotráfico. Tienen un crecimiento económico anual cercano al 50%.  Son arte y parte de la economía sumergida y protegida por los grandes sindicatos y corporaciones empresariales. Gozan de impunidad absoluta en el mercado laboral para traficar, sancionar y despedir a discreción a trabajadores y trabajadoras a tiempo parcial. Tienen patente de corso para explotar y humillar con sueldos de miseria a la gente más precarizada que busca empleo a cualquier precio. No tienen escrúpulos en venderse al mejor postor con tal de obtener ganancias por la explotación ajena. Se calcula que roban un tercio del sueldo que pagan a sus contratados. Para ellas la esclavitud no fue abolida en 1880. Han generado una red inmensa de negocios que basa sus ganancias en el nuevo vasallaje laboral a que someten a miles de personas sin empleo. Una ley – la Reforma Laboral de 1994- les ampara y protege. Y todo con el consentimiento de los sindicatos más fuertes y verticales del Estado. Son las Empresas de Trabajo Temporal.
Afloraron en un momento en que el sistema capitalista necesitaba flexibilizarse, es decir, reducir y cortar los beneficios obreros que durante años se conquistaron a fuerza de huelga y sangre. Ahora, en este mercado sin rumbo, incluso los trabajadores se compran y venden. Ellas monopolizan este tráfico. Y es que son el pelotazo más salvaje del mercado laboral. La inversión más segura. No producen absolutamente nada, tienen mínimos gastos, no prestan ningún servicio de valor y no revierten capital social alguno. Sus actuaciones pocas veces se ajustan a la legalidad. Me refiero a la legalidad de verdad, a la éticamente aceptable. La otra, la escrita es un apaño pactado hace dos años en un vergonzoso convenio con la Patronal del sector. Son las empresas traficantes de trabajadores. Modernas oficinas de diseño aséptico donde la cifra de colocaciones que se maneja sirve para enmascarar y maquillar las cifras reales  del paro y los contratos. A veces éstos llegan a ser  de un día o de unas horas. Desgraciadamente existen porque son útiles al sistema pero también porque ni los sindicatos mayoritarios, ni la clase obrera acomodada, ni otras fuerzas de presión son capaces de pararles los pies. Todo un reto.


Posdata: Este artículo se publicó en 2001 en Diario de Noticias. Fue el primero de la serie "A sotavento" y cuando fue publicado, las ETT se quejaron furiosamente por el contenido del mismo. NI ayer me arrepentí de lo escrito ni hoy quitaría una coma. Creo que las ETTs forman parte del escenario, del circo poscapitalista y de la cadena de montaje y desmontaje del Estado Social, son una parte más de esa cadena de destrucción del empleo como garantía de vida y como estructura de socialización. 

           


lunes, 9 de noviembre de 2015

Sueldo para todos



Sé que esta idea no es del gusto de todos. Sé incluso, que algunos  la consideraran éticamente incorrecta. Mas aun, habrá gente que la considere un despropósito. Pero como dice un tipo de esos que se dedican a pensar, Jon Elster: “por lo general, el progreso se alcanza por intentar poner en practica aquello que, inicialmente, parecía una idea descabellada” pues bien, esta idea puede ser descabellada, pero no inviable. Y yo apuesto por ella. Porque creo que es un órdago  para cambiar este modelo de sociedad basado en la meritocracia en vez de la igualdad. Y no estoy por el comunismo casposo de viejo cuño.

Esta idea no es nueva. Lleva algunos años cociéndose en los pucheros de cierta izquierda europea muy poco ortodoxa. Pero aquí  todavía la izquierda, si es que existe de verdad, no se ha enterado o mira para otro lado. Se trata de una propuesta sencilla pero atrevida. La Renta Básica, que no tiene nada que ver con esa mísera aportación llena de inconvenientes que se proporciona desde  los Servicios Sociales por parte de una funcionaria que te mira hasta las entretelas de tu vida,  va mas allá. Se trata de un sueldo proporcionado por el Estado, o Comunidad a toda  persona de pleno derecho al margen de que quiera trabajar o no, sea rica o pobre o como y con quien conviva. Ya sé que es una provocación. Pero de eso se trata. Y no de provocar por provocar sino de dejarse atrapar por el reto social que tal propuesta conlleva. Porque en el fondo se trata de buscar propuestas para superar esta sociedad satisfecha pero cada vez, mas fragmentada.


Esta idea se basa en el ideario republicano y revolucionario de la existencia. Según esto, uno tiene derecho a una renta por el hecho de existir y no para existir. Y es que la capacidad de producción de una sociedad es el resultado de la suma de todo el saber acumulado y puesto en marcha por todas las generaciones anteriores. Y los frutos de ese patrimonio común deben revertir en toda la ciudadanía por igual. La formula podría ser la renta básica incondicional. Con la puesta en marcha de una renta de, por ejemplo,  70.000 pts mensuales para todo el que quisiera acogerse a ellas, se lograrían, entre otras cosas:   Superar el fraude en el cobro de determinadas pensiones, acabar con las “trampas” que genera la pobreza y el desempleo, acabar con el  control sobre las vidas privadas para conceder prestaciones sociales, ahorrar en  costes administrativos destinados a decidir quien cobra y quien no cobra subsidios o el  aumento de los salarios precarizados. Esto se paga redistribuyendo el gasto publico con una combinación de nuevos impuestos sobre quien más gana. Sencillo pero provocador. Eso sí, todo pasa por cambiar de sistema. ¿ está la izquierda dispuesta a sumir el riesgo?

Posdata: Este artículo se publicó en 2001, cuando el euro todavía no nos había encarecido la vida. La idea que lo guía es la misma que hoy, solo que hay mucha más gente convencida de ella.