miércoles, 25 de febrero de 2015

Rajoy, el emigrado de la realidad


No es que Rajoy y el PP vivan en otro planeta, constelación o sistema solar, ni que pasten  en otra realidad, no es que no sepan de qué va la vida a pie de obra, ni que se cuece en los bares, en los colegios, en los hospitales a primera hora de la mañana, en los trayectos de los autobuses, a la hora del almuerzo,  en los domicilios sin luz o sin calefacción. No es que el PP ignore, por activa o por pasiva,  de qué lado cojea el mundo o  el estado de bancarrota en el que viven trece millones, trece de españoles. No es eso. O no es solo eso. Es esa ignorancia interesada y bastarda. Es esa arrogancia con la que distorsionan la realidad en nombre de la buena fe y vida de la gente. Al PP, a Mariano Rajoy y a sus ministros, secretarios de estado y demás cargos pestilentes que  se sustentan en esta España a la deriva, se la trae al pairo la verdad. Simplemente han aprendido que la comedia y el baile de disfraces es el mejor antídoto contra la tragedia diaria que dicen gestionar con arte. 
Durante debate sobre el estado de la nación Rajoy ha demostrado ser un perfecto francotirador de la mentira calculada. Un emigrante perpetuo de la sinceridad. Pero le da igual. El es de los que cree que el infierno está en otra parte. Que la equivocación no va con el. Rajoy es un copo perdido a merced del aire que agita su vanidad y su absoluta cobardía para comprender el sentido del mundo que habita. Yo no se si Rajoy y sus ministros reflexionan en serio. No lo creo. Si lo hicieran sangrarían de vergüenza. Más aún. Si los demonios probaran el amargor de su sangre enloquecerían de tristeza.  A estas alturas,  Rajoy ya  no espera salvar su alma, solo espera salvar su nombre. Pero todo lo que ordena lo envilece y lo desmorona como gobernante. 

martes, 24 de febrero de 2015

Trayecto en negro



Durante un trayecto en autobús, mientras la ciudad caía derrotada a los pies de una lluvia intensa y envenenada de grisura, tuve un fogonazo de melancolía. Me acordé de una amiga que  no hacía mucho había muerto. Enfrente de mi asiento viajaba un joven mayor, tendría unos cincuenta años. Bajo su gorra calada percibí el acecho inmisericorde y despiadado de la muerte. En el cristal mojado del autobús se reflejó una guadaña amenazante. Sentí un escalofrío por encima del frío reinante. A la altura del cogote me silbaron unos ángeles  que me asustaron.  El joven viejo me miró,  y pareciera disculparse por el peso que llevaba encima. Un peso muerto. La luz se iba apagando y recordé un texto de Vicente Verdú. En su libro "La Ausencia" hay un capítulo dedicado a los que han muerto. Estaba allí, enfrente de mi congoja. Y me volví a acordar de Belén: "Como no hay presencia absoluta del otro, objeto o sujeto, no hay ausencia completa, ni siquiera tras su extinción. Por muy pura y efectiva que sea". Mi amiga estaba allí, transubstanciada en el viejo joven que me miraba. Y volví a acordarme del texto de Verdú: " Como en los solares devastados, la ausencia crea cosmos sin confines y manifiesta, sin darse a conocer, una fuerza superior que abate"
Llegué a mi destino completamente exhausto creyendo en la urgente necesidad de un armisticio con nosotros mismos. Seguía lloviendo, como si el agua quisiera apoderarse de aquella ciudad rendida a  una tarde llena de  melancolía.


Ciudad




Aquella ciudad vivía de las rentas de un pasado glorioso. En tiempos fue noble, ilustre, leal y no sé cuantas cosas más. Con  esos títulos se comió el mundo y durante algún tiempo se lo puso por montera. Además, por azares de la historia, por su atesorado provincianismo, amor propio  y buena estrella aliada con el destino en lo universal, estaba muy bien considerada en el ranking de ciudades modelo. Lo tenía todo porque en tiempos fue próspera: buena gente, cabezas ilustres, creatividad, rebeldía, naturaleza, ingenio, riqueza, trabajo, mano de obra importada y una ingente cantidad de recursos para ser bien gestionada. En fin, una privilegiada. Y de eso presumía.  De ser la primera en calidad de vida, en renta per capita, en servicios, en zonas verdes, en habitabilidad, en solidaridad, en piscinas por habitante, en bares, en volumen de reciclaje, en sociedades, en donantes de sangre y en no sé cuantos indicadores más que la convertían en la envidia de sus vecinas.  Pero todo esto, si bien era cierto, servía como fachada para ocultar sus debilidades y perversiones. Las que nunca nombraba. Y ocurrió que, embriagada de tanto éxito, satisfacción y autocomplacencia, empezó a decaer. El presente iba ya en otra dirección y aquella ciudad estaba perdiendo el tren de la historia. Y todo, sin que sus regidores se enteraran. O si se enteraban, miraban para otro lado.
 Poco a poco aquella ciudad se fue olvidando de sí misma, de su historia, de sus gentes, de ciertos hábitos saludables muy arraigados y, hasta del latido de su propia alma enterrada en una plaza, hoy convertida en escombrera. Una especie de aletargamiento la sumió en una ciudad medieval recién salida de una peste maldita. Y es que la ciudad era un caos de protestas, rencores, malos aires,  disputas, ruinas,  encaramientos, hostilidades, malestar general, descontentos, retos, desaciertos, envidias, alteraciones, provocaciones y, en general de una forma de vivir insana. Aquella ciudad estaba perdiendo cordura y por ella fluían vientos contaminados. Mucha gente huyó cansada de tanto desacierto y mala baba. Aquella ciudad ya no era moderna, aunque sus autoridades se empeñaran en vestirla como tal. Ahora la ciudad se miraba agotada por un exceso de confianza en los sueños. Mientras tanto, sus regidores, en tiempos unidos al pueblo por un fino hilo de oro, tejían sogas de cáñamo para saldar cuentas con la historia.


Posdata: este artículo se escribió en junio de 2002 y fue publicado en Noticias de Navarra. Quiso ser un homenaje a una ciudad que se dejó enterrar para siempre en la memoria de la historia que se convirtió en un aparcamiento subterráneo. La Plaza del Castillo, escaparate de la Pamplona más provinciana, se convirtió en una barricada que quiso frenar su desahucio urbanístico. Eso entre otras cosas. Hoy la ciudad, su parte vieja especialmente, es un parque temático donde la hostelería ha codificado los hábitos ciudadanos en clave de grados de alcohol, sobre todo los nocturnos con el consiguiente desgaste vecinal. Especialmente su sueño.
Por lo demás, la ciudad sigue embarrancada en malas prácticas. Y no es que uno trate de ver las cosas desde el lado oscuro de la vida, es que la vida, a nada que la recorras, se muestra gris, como en esta Ramplona que solo espera, más que nunca, un cambio de rumbo. 

lunes, 23 de febrero de 2015

El síntoma griego


Un libro imprescindible para entender el desmantelamiento de Grecia. Para comprender cómo se ha llegado a esto. A esta emergencia europea que se ausencia del conflicto a la hora punta. Este texto sirve para conocer de primera mano las claves que han hecho posible el desguace del estado griego, sus instituciones y su historia como país, la degradación de sus gentes y el holocausto social al que se le está sometiendo. Escrito en 2013, mientras  del embarrancamiento de la política griega y su posterior reflotación a través de Tsipras, “El síntoma griego” es el síntoma de Europa, la del sur, la de la dominación de un modelo económico por encima de las decisiones políticas y las soberanías de los pueblos.

Los principales teóricos y analistas europeos, se dan cita en este volumen duro e intenso, no apto para cabezas a medio gas. El texto toma a Grecia como punto de partida para reflexionar sobre el futuro de Europa. Y lo hace revisando las formas de pensar, de resistir, de gestionar lo público y lo privado, la moneda, la banca, la pertenencia. En definitiva un texto que no nos dejará indiferentes y que nos llevará a un estado de reflexión permanente. Que nos servirá de referencia para comprende mejor el futuro que viene y nos espera. Pero no solo eso, nos aporta herramientas. Que no es poco. O quizás lo más decisivo que nos puede aportar  un texto.

Faurecia: capitalismo de manual



Aquellos soldados, curtidos en la cadena de montaje postfordista, acudieron a una cita con el futuro a sabiendas de que aquella reunión podía ser su última batalla. Habían sido citados en Bilbao por una banda de tiburones con tres hileras de dientes encadenados a una cuenta corriente saturada de beneficios. Pertenecían a una multinacional francesa experta en artes capitalistas de última generación: hacer negocios a cualquier precio aunque corriera la sangre. A la reunión acudió también una consejera en calidad de oyente sin margen de maniobra, a no ser la del despiste.
La multinacional Faurecia, galardonada en Francia con el premio al “mejor empleador” y cuya facturación en 2014 fue de 18.300 millones de euros, un 4,4% más que el año anterior, había anunciado la inviabilidad del negocio y el despido de casi 200 trabajadores de su planta de Burlada.
Los obreros no compartían ese diagnóstico necrosado, máxime cuando aseguraban la alta rentabilidad de la empresa navarra. Por eso fueron a Bilbao, para demostrar que la fábrica, donde se dejaban la piel, seguía teniendo futuro, aunque fuera negro.
Pero el capital no entiende otras razones que no sean las de la especulación, la usura y la acumulación sin límites. Aquella banda de consejeros sin alma, aconsejados por el despacho de Garrigues Walker, un neoliberal de Sotogrande que escribe obras de teatro con doble fondo moral sobre la crisis, les dijo a los sindicalistas que ya no había mercados, sino oportunidades de negocio. Y ellos ya no eran rentables. El negocio, dijeron, está en Polonia, donde la mano de obra está de saldo, es sumisa y además subvencionada. Con eso sancionaban que el capitalismo actual funciona con la lógica de apartheid, donde unos pocos tienen derecho a todo y la mayoría son excluidos. ¡Solidaridad con Faurecia!


sábado, 21 de febrero de 2015

El Rubicón de Podemos




El paso del Rubicón de Podemos se halla en ese territorio que se configura entre Navarra y País Vasco. O si lo prefieren en Euskalherria. Es aquí donde Podemos va a definir las auténticas líneas rojas de su demarcación. Su prueba del algodón, su razón de ser o no un partido independiente y soberano, de izquierdas renovadas, cohesionado y con capacidad de decidir sin las presiones internas de todo partido estatal sujeto a una disciplina jerarquizada o sometida a  intereses estratégicos.
Les aseguro que en menos de un mes las escupideras contaminantes del PP, Unión del Pueblo Navarro (UPN)  y del socialismo madrileño en Ferraz, lanzarán sobre Podemos un mísil  más explosivo aun que el “caso Monedero”. Van a inocularle un veneno letal en las líneas de flotación ideológica. Justo donde se dirimen las posiciones y  se generan  los polos de atracción o disuasión política, donde se ganan o se pierden votos y fidelidades. Van a presionar, por activa y por pasiva,  a Podemos para que se posicione sobre una cuestión pervertida y envenenada  desde hace tiempo. Si hasta hace poco ETA era el pecado a condenar pero  del que muchos comían caliente cada día, ahora será Bildu y la izquierda abertzale en general,  quien ocupe su lugar  y significado. Y es que para Rajoy no hay mayor peligro que la debilitación acelerada del recuerdo de ETA. Porque, pese a que ETA ha muerto, el PP necesita resucitarla como activo electoral de alto rédito. Por eso, nada mejor que identificar a Bildu y la izquierda abertzale con ETA. Y hacerlo con todas las consecuencias. Aunque Rajoy sospeche con ello que el fascismo es la política convertida en escenografía. Tratar de estigmatizar  cada movimiento, gesto o guiño  que realice  Podemos con Bildu y la izquierda abertzale es una estrategia bastarda. Más aún acusarlo de colaboración con un terrorismo que solo tiene peso ya en la dolorosa memoria de las víctimas.
Y es que el PP necesita infiltrarse en el  caladero de votos de la  España centralizada  y recuperar posiciones perdidas al precio que sea. Incluso con este argumentario corrompido.
Es bien sabido que durante  los próximos meses  a los líderes de Podemos se les va a acusar de haber volado las Torres Gemelas. Pero eso no es nada comparado con lo siguiente: la posibilidad de que Podemos, en un escenario de pactos o gobernabilidad,  apoye a Bildu en el País Vasco y Navarra, se explotará como una  idea electoral envenenada. Y lo será porque se va identificar a Podemos con ETA. Esa será la baza a jugar para poner contra las cuerdas a Podemos. Y también lo hará el PSOE. Ese socialismo absolutamente desnortado, desquiciado y desequilibrado que necesita  recuperar el centro electoral perdido.
La cuestión es  si Podemos  evitará esa estrategia de culpabilización y de identificación de Bildu y la izquierda abertzale con ETA, o por el contrario participará de ella. Es decir, si Podemos puede interpretar que  pactar con Bildu en País Vasco y Navarra posibles  acuerdos de colaboración o incluso de gobierno,  tendría un efecto disuasorio entre sus posibles votantes en el resto del Estado español, donde está su mayor caladero de votos centristas.
Sería de agradecer que los líderes de Podemos, tanto del País Vasco como de  Navarra, se posicionaran ya. Y despejaran las lógicas dudas generadas al respecto. Y es que teniendo en cuenta las intenciones de voto y las proyecciones del mismo, pueden ocurrir dos cosas. Una, si Podemos obtiene más votos que Bildu y se configura como  opción de gobierno, Bildu podría apoyar a este partido  en función de su programa. Y no hay diferencias sustanciales en las grandes áreas de intervención pública relacionadas con el Estado de Bienestar y las estrategias básicas de crecimiento y sostenibilidad económica. Otro aspecto es la cuestión identitaria y el proyecto independentista planteado. Pero en principio, no parece descabellado un  acuerdo. Incluso algunos líderes de Bildu así lo han manifestado. La incógnita a despejar es si Podemos aceptará esos votos de Bildu o incluso su abstención, que según  la teoría política envenenada del PP  siguen  manchados con la sangre de ETA.
La otra posibilidad es  que  Bildu supere en votos a Podemos -y en algunos territorios  es muy seguro- y se configure como  opción de gobierno  con el apoyo de Podemos si sus votos se lo permiten.
Ambas posibilidades  pueden generar en los líderes de Podemos una gran contradicción si ceden al chantaje, si asumen, en todo o en parte,  esta estrategia perversa del PP de criminalización de Bildu y la izquierda abertzale. Si así fuera tendrían bajo sus pies una granada de mano a punto de estallar. Y es que  si no hay una clara posición de cambio político, y esto incluye incluso pactar con Bildu, las estrategias estatales de Podemos pueden chocar en Euskalherria y provocar un cortocircuito en muchos de sus votantes. Porque Podemos no nació para volver a casa atacado por la lumbalgia de la reverencia. 










lunes, 16 de febrero de 2015

¿Hay líneas rojas en Podemos?




El Rubicón de Podemos está en Navarra. Porque esa perversa razón de Estado que corrompe la política española sigue llamándose Navarra. Aquí se pasa la prueba del algodón al constitucionalismo en versión original. Les aseguro que en menos de un mes las escupideras contaminantes del PP, UPN y del socialismo de Ferraz, lanzarán sobre Podemos un misil más explosivo que el caso Monedero. Van a inocularle un veneno letal. Le presionarán para que se posicione sobre una cuestión pervertida desde hace tiempo. Si hasta hace poco, ETA era el pecado a condenar pero del que muchos comían caliente cada día, ahora será Bildu quien ocupe su lugar y significado. Y es que para Rajoy no hay mayor peligro que la debilitación acelerada del recuerdo de ETA. El PP necesita recuperar un argumento rentable. Si Podemos, en un escenario de pactos y gobernabilidad, apoya a Bildu en País Vasco y Navarra, será explicado como un apoyo a ETA. Y esa idea se explotará electoralmente. También lo hará el PSOE. Porque necesita recuperar el centro electoral perdido. La cuestión es si Podemos evitará ese chantaje, o por el contrario participará de él. Es decir, si Podemos puede llegar a valorar que pactar con Bildu en el País Vasco y Navarra tendrá un efecto disuasorio entre sus posibles votantes de centro en el resto del Estado español; donde juegan a ganar. Agradeceríamos a los líderes de Podemos-Ahal Dugu Navarra que se posicionaran ya. Porque teniendo en cuenta las encuestas pueden ocurrir dos cosas. Una, si Podemos obtiene más votos que Bildu y es opción de gobierno, Bildu podría apoyarles dependiendo del programa. La otra es que Bildu supere a Podemos y pueda ser opción de gobierno con el apoyo de Podemos. Ambos escenarios inquietan. Porque pueden escaldar como una granada de mano a punto de explotar. Por eso es urgente aclararlo ya. Por si acaso.

miércoles, 11 de febrero de 2015

La gula de los pobres



Kant, el filósofo de la ética formal, llamó a Barcina para decirle: “no se puede usar una ética de doble fondo y alardear de una honradez bajo mínimos”. La semana pasada, ella y su consejero Alli, imitaron al alcalde de Vitoria, aplaudido corneta de la criminalización de los pobres e inmigrantes. Refiriéndose a la reforma de la Renta de Inclusión Social, esa sopa de pobres que contiene el estallido social, la Presidenta dijo “no estamos hablando de una renta para personas con dificultades, sino de tener un sueldo de por vida sin trabajar”. Presidenta, qué opina sobre los sueldos vitalicios de algunos colegas de profesión, expresidentes de autonomías, de gobierno y ex altos cargos políticos. No tienen dificultades. Cobran de por vida. Sin trabajar. Sin merecer. Sin esfuerzo. Sin control. Y nos cuestan millones al año. Nietzsche habló de “la lucidez de nuestro cinismo”. ¿No se le mueve ese músculo que soporta la conciencia?
También el consejero Alli nos dejó algunas perlas envenenadas. Dijo que la Renta de Inclusión que propone la oposición, “desincentiva la búsqueda de empleo” y “quita las ganas de salir de la pobreza”, que es un “modelo asistencialista que no empoderaba a las personas”. Me pregunto, joder, qué poder puede tener alguien con 548 euros al mes para quedarse varado en la pobreza. Y me pregunto, joder, cómo se encara con mi cuñado, que lleva parado tres años, y le dice que se haga fuerte cuando el mercado laboral lo ha desempoderado de por vida. ¿Acaso el gobierno de Navarra, que lleva destruidos 1.500 empleos públicos, incentiva el empleo? Consejero, aquí hay rentistas, sí, pero del heroísmo diario y sin ingresos constantes. Casi 48.000 personas en Navarra que dibujan la raya del cielo a brochazos de desamparo. Así que controle sus ideas, son pura ficción de saldo adulteradas.

sábado, 7 de febrero de 2015

Malabaristas de la miseria

Frontera norte de Benzú, la que separa Ceuta de Marruecos. Foto: Reduan (Efe)





Parecieran surfistas de alto riesgo, sin tablas de salvación, peleando con la peor ola de un mar lleno de muerte y miseria. El Guardia Civil parece estar pintando un cuadro sobre fondo azul, la mejor época de Picasso, pero sin mucha pasión. Su brazo, sin fuerza alguna, trata de frenar, no se sabe bien, o de sostener,  la fuerza del otro lado de la valla deseosa de pisar la tierra prometida. Su compañero, encaramado en la alambrada, parece un artista de circo a punto de lanzarse con la mejor pirueta  ensayada durante años. Y es que pareciera que nos está diciendo que hay más sabiduría en dejarse llevar por las olas que en debatirse contra ellas. 

lunes, 2 de febrero de 2015

La vida en negro




Les presento a Oumar Ndiaye. Marinero mauritano de aguas de altura. Llegó a España hace catorce años. Huyó de un país en el que parece que todo se acabó hace tiempo. Vino aquí en busca de la sal de la tierra. Su credo es el combate por la vida. Ha trabajado, ha sido explotado y soportado muchos lunes al sol. Ha sido visible e invisible. Solo aspira a ser un ciudadano, negro, pero ciudadano.
Habla un castellano intenso capaz de enloquecer a los charlatanes. Su cabeza es un cóctel de poesía y su relato vital es una parábola que te pone contra las cuerdas. Solo puedes rendirte a la evidencia. Habla y estallan las nubes. Y sientes vergüenza ajena. Porque te habla un alma ulcerada por la desdicha. Oumar ha cumplido la tarea. Ha hecho lo que se espera de él. Cumplir con la ley para ser alguien en este país de racismos low cost, hablar como los ángeles, respetar los mandamientos y ganarse la vida con un trabajo, de mierda pero trabajo. Pero su vida es un bucle envenenado en el que alguien ha introducido una muesca capaz de fragmentar el universo. Así que Oumar ha convertido la miseria en su sustento. Desde que llegó no ha cedido en su empeño por ser un ciudadano español. Y lo puede probar con su palabra, esa que ninguna autoridad, social, política o laboral, escucha. Trabajó en el campo navarro. Sufrió, lo dice él, como un negro durante años. Trabajó de autónomo, por cuenta ajena y como esclavo de almas desalmadas. Tuvo “papeles” y los perdió de la mano de una burocracia enfermiza que se ha enrocado ferozmente sobre su vida. Pasa el día recogiendo colillas con las que destensar su desazón. Ha solicitado la Renta de Inclusión Social, lo que normalizaría su vida, pero se la niegan. Por ilegal y porque no puede probar que lleva catorce años creyendo en este país