lunes, 17 de noviembre de 2014

Ana Pastor fue a pillarlo en un renuncio y casi lo consiguió



La entrevista de Ana Pastor en la Sexta el domingo 16 de noviembre a   Pablo Iglesias fue todo un alarde de periodismo. De buen periodismo plural. Pero hasta cierto punto. Y con este pero no le quito un ápice a la profesionalidad. Como que también fue la primera vez que PI se removía para encontrar una respuesta acertada ante el bombardeo de Ana Pastor. 
La clave de un buen periodista no está en ser incisivo, que algunas veces sí; otras debe ir más allá del "aquí te voy a pillar" porque donde "dijiste digo ahora dices Diego". Ana Pastor se lució en un alarde de control documental que desbordó, ciertamente a PI. Pero Ana Pastor se olvidó de conversar para ir a pillar en un renuncio o en dos a PI. Y lo consiguió. Cierto. Porque Podemos no dice siempre lo mismo. No funciona a pie de letra. Lo que ocurre es que un programa del calibre del que despliega Podemos y de las ideas y la magnitud de las mismas, no es posible su análisis desde la posición en que se ubicó Ana Pastor. Y esa posición, insisto, buscaba más el renuncio, el error, el hueco, del discurso, que el contraste, la fluidez de posiciones y su respectiva explicación programática.  
Otra cuestión es la capacidad de PI para dar respuesta ordenada y convincente a algunas ideas que se manejaron. Por ejemplo, no es la primera vez que PI no explica correctamente la Renta Básica de Ciudadanía, es más, en esta ocasión la mezcló con las Rentas Mínimas que están enmarcadas en el Sistema de Garantías de Rentas y las gestionan las Comunidades Autónomas. Y eso es un error a corregir y a explicar. Porque la explicación de la Renta Básica requiere un ordenado y coherente discurso, que lo tiene.  


Jaque a la reina



Yo creo a la presidenta. Fíjense en el cambio de rictus de los últimos años; como si ya no sintiera nostalgia de la Edad de Oro. Pero no entiendo por qué ahora abandona la pole position foral. ¿Por qué no lo hizo en agosto? Permítame presidenta que le diga una cosa: hace unos meses, cuando dijo: “Si vosotros me dais la confianza, contad conmigo”, creo que también estaba cercada por su legítima intimidad. Pero entonces usted no sabía lo que sabe hoy. Ni intuía lo que intuye hoy. Ni había jugado la partida de ajedrez que ha jugado. Déjeme que las teorías de la conspiración se me disparen.
Es posible que el Navarrómetro, encuesta por conocerse, no le haga un buen favor, como tampoco al socialismo chivitista refundado. Tampoco es de extrañar que la reapertura del caso Banca Cívica ordenado por la Audiencia Nacional le ponga a usted contra las cuerdas. Y es posible que el think tank navarro: Enrique Goñi, Antonio Sarria (CEN) y Antonio Catalán, el navarro más rico de España, le hayan dicho, muy amablemente, que usted ya no garantiza los votos necesarios para seguir ganando, aunque sea por la mínima. Porque ese trío piensa que el pacto con el socialismo refundado es la única garantía de continuidad de un régimen pervertido, una vez que pase la ITV en el taller de Ferraz. Y tal vez, en su propio partido se esté organizando una revuelta palaciega. Porque usted ya no garantiza sus privilegios y puestos de guardar. Todo esto solo se arregla así: usted se va y deja que las nuevas caras de UPN y del socialismo remendado teatralicen un nuevo pacto de gobernabilidad. Ambos se necesitan para frenar a una izquierda diversa en ebullición. Solo usted sabe quién ha dado jaque a la reina. Díganoslo, por favor. Y de paso, quíteme de encima estas paranoias.