jueves, 3 de julio de 2014

Más que coincidencias

La aldea maldita (1930)  es una de las mejores películas españolas del cine mudo. Florián Rey, su director, viajó a París para sonorizarla. La desolación del campo castellano, tema central combinado con folletín y etnografía incandescente, muestra el  éxodo obligado por la tierra pobre. El tema ya aventuraba  en 1930 la desventura de la planicie castellana de 2014. O de todo el reino del España desaforado frente a la pobreza que impera. Como en 1930. O parecido.

The Hole y el cinismo


La sociedad más casposa, con todos mis respetos, ha presentado 845 firmas al ayuntamiento de Pamplona en contra de unas fotos instaladas en las vallas publicitarias de esta Pamplona que en tres días será una especie de Sodoma y Gomorra de la fiesta. Las firmas van en contra de la publicidad del espectáculo The Hole, un cabaret, musical y demás que se puede ver en el teatro Gayarre de esta ciudad sin igual. Las 845 firmas están en contra de esas fotos porque, dicen, atentan contra la dignidad de las personas. Le dicen al alcalde Maya que la imagen de Vinila Von Bismark, , con su pose de baronesa abierta de par en par, provoca a la ciudadanía, es soez y obscena. Y eso  resulta de mal gusto, dicen los firmantes.
Me pregunto si esas 845 firmas no se conmueven cada día con la provocación de los políticos y sus prácticas corruptas, codiciosas y embusteras, si no les provoca e invoca  la pobreza infantil, si no les parece soez el desempleo, las prácticas de control, los usos y abusos  de la Iglesia al apropiarse de no pocos bienes muebles e inmuebles  populares. Me pregunto. Y no por demagogia.  Me podría preguntar hasta el infinito porque esta Pamplona, esta Navarra cínica y perversa da juego para un tres mus y hasta un seis mus. Aunque se rompan las reglas de juego o nos las inventemos. La demagogia va envuelta en esas firmas.