jueves, 30 de octubre de 2014

Los Olvidados


Esta película se olvidó fácil. Es lo que tiene la memoria colectiva, que a veces  afloja. Aunque los ecos resuenen y retumben de por vida. Por Los Olvidados no se olvida. Los críticos , en su día, la auparon a la categoría de obra de arte. Se rodó en México en 1950. Lo hizo Buñuel de la mano de otros exiliados como Max Aub y Juan Larrea que aportaron el diálogo. El guión lo escribió Luis Alcoriza junto a Buñuel. Cuando se estrenó, en México, se armó un enorme revuelo, tanto que casi les cuesta un nuevo exilio a los autores, esta vez desde el  propio México. 
Los Olvidados va del maltrato infantil en Mexico, de la marginación de los menores en esta urbe brutal. Pero en general de la marginalidad infantil. Han pasado 64 años y España, este reino en bancarrota, presenta una tasa de desprotección infantil de espanto. Casi tres millones de menores están expuestos a la pobreza. Y no pasa nada, a lo sumo, un personaje llamado Rajoy se limita a pedir perdón por los ruidos que emite la  cloaca que gobierna .  Si Buñuel levantara la cabeza rodaría Los Olvidadizos, autores de un guión traicionado.



miércoles, 29 de octubre de 2014

Marca España: un hedor insoportable




España se ha convertido en un lodazal donde se revuelcan desde hace años miles de políticos y empresarios envilecidos. España es una ciénaga inmensa, sin límites, intoxicada por el olor de prácticas políticas caciquiles y clientelares que anclan sus genes en el siglo XIX español. Incluso si me apuran, antes; desde el tiempo de los Austrias y aún más allá. Porque pareciera que esta democracia low cost -que uno duda incluso de su certificado- solo ha servido para aupar y legitimar socialmente a bandoleros, mafiosos y nuevos delincuentes analfabetizados por una codicia sin límites. España es un fangal de difícil control, porque la actual estructura política, económica, así como sus dinámicas y sectores de producción, los equilibrios de poder y las estrategias de reparto del mismo, están infectadas por el relente de años de prebendas, ajustes de cuentas y favores de todo pelaje. España es un barrizal por donde se resbala sin remisión una clase política delincuenciada ajena al sentir de la ciudadanía. Y es que aquí pastan miles de políticos usurpadores de votos a granel y al por mayor. Gentes expertas en la corrupción colectivizada a quienes la ley, la honradez y las penurias de las gentes les importan más bien poco, salvo para sacar provecho de ello. Y es que el saqueo está servido: Caso Nóos, caso Bárcenas, Caso Palau, caso Puyol, los ERES, el caso Pokemon y los recientes desmanes de las tarjetas de Cajamadrid y Bankia. 
 Este país está atascado en un pozo de apestosos lodos que solo podrá salir de él con una profunda revolución ciudadana, política, fiscal y económica de gran calado. Con una revolución social que, más allá de conquistar los cielos, transforme la apatía y el miedo en un terremoto de explosivas resistencias movilizadoras. No sabemos quien liderará esto. Sabemos quienes no lo podrán hacer. Toda la clase política actual, la que lleva gobernando de manera alterna toda la democracia, entre comillas, desde la muerte de Franco a nuestros días. Pero hubo un antes que está en el origen de esta fatalidad. Y también un antes del antes, donde se ancla la memoria de un país asaltado siempre, salvo honrosos periodos, por la desidia, la corrupción y la podredumbre de sus prácticas políticas. Si hemos llegado hasta aquí, hasta este punto apestoso de no retorno en que un gobierno de ultraderecha ve como cientos de sus cargos están imputados por la justicia y no pasa nada, y si el PP ha llegado a convertir este espectáculo en un bochornoso acto de contrición sin más, es porque algo muy poderoso y oscuro sustenta este actual estado de ánimo y desánimo, ese que permite tanta impudicia sin castigo ni control. El gobierno del PP tiene la obligación de ver y descubrir cómo está afectando a la democracia la mexicanización de sus cuadros corporativos y sus estructuras de poder interno desparramadas por ayuntamientos, diputaciones y gobiernos regionales. Y ese algo, esa mexicanización de la política no puede ser otra cosa que la temible trama enmallada de corrupciones encadenadas que protegen a esta clase de malversadores de la función publica y política. Si esto no revienta, no es por falta de ganas. Eso se sabe. Tampoco porque el sistema absorba todas las resistencias, ni porque el actual modelo de dominación empiece por nuestros propios deseos, voluntades y subjetividades llevadas al límite de un individualismo emocional que solo encuentra satisfacción en el ocio y el consumo. No. No basta todo esto para explicarlo. Hace falta que el grado de podredumbre del país haya llegado donde ha llegado. Y es que pareciera que aquí da lo mismo desenvainar la espada que cruzarse de brazos. Pero es necesario entender que si se ha llegado a este nivel de enajenación política es, porque toda una inmensa y complejísima trama de blindajes opera en los distintos niveles de la acción política, económica, empresarial, bancaria, cívica, comunicacional, militar, religiosa, educacional, judicial y legislativa. Y funciona sometida al deseo del poder reinante. Un poder de inmensas transferencias y contratrasnferencias que contamina absolutamente todo o casi todo. Y ese poder ejerce su dominación sobre estas castas a través del soborno, la corrupción, el cohecho, el engrasamiento y la prevaricación sin límites. 
 El PP está desguazando España. Sus estructuras públicas de protección, sus servicios sociales, sus sistemas de protección social, estructuras necesarias para garantizar la subsistencia y la igualdad de oportunidades de millones de gentes que aún creen en el futuro. Lleva tiempo en ello. Y lo hace desde el falso patriotismo de saldo. La crisis es el arranque, el síntoma que ha evidenciado el sustrato de la endeble y enfermiza democracia que creímos conquistar. Es el presagio de algo más profundo que está escrito a sangre y fuego en el árbol genealógico de una casta de mandarines sin escrúpulos y que hoy controlan gran parte de las principales maquinarias que mueven, o simulan mover, este país en decadencia. El actual gobierno del PP, lejos de evitar este embarrancamiento, insiste en forzar la máquina destructiva que pulveriza la realidad convirtiéndola en un basurero de mezquindades, insiste en legitimar y proteger más a sus exegetas de la codicia sin límites, que a las gentes a quien se debe. Porque para el PP, la realidad no existe. O al menos no existe esta realidad. La de la ciudadanía saqueada y llamada al engaño, al escupitajo diario de sus políticos, a la trampa y fullería diarias convertidas en norma. A la euforia que perpetua la mentira y la falsedad legitimada por decreto ley. El PP ha convertido cada segundo de esta realidad en una oportunidad para la mentira. Más aún, en una larga y angustiosa noche engañada. Porque el gobierno del PP ha secuestrado la claridad del día devorada por una oscuridad interminable, la que nos lleva al abismo social, político y económico. Urge pues que la clase política, si le queda un gramo de honestidad, desde el socialismo refundado a la izquierda sistémica y alter sistémica, lancen una OPA política contra este gobierno y esta manera de seguir enterrando a un país, sus autonomías y sus gentes. El hedor que despliegan casi todas las instituciones en las que la gente ha confiado es insoportable. En muchas de ellas, no dudo que todavía queden gentes decentes, pero en los bajos fondos de las mismas se ha anclado, como un vicio inexpugnable, un modo de hacer o de enmudecer, de proteger, de validar, de falsear el verdadero sentido de la existencia y exigencia democrática. Y ese modo de hacer está podrido. Hasta la médula. Este reino de España en bancarrota, no solo económica, pese a los eufemismos exultantes de los magos de la comunicación tergiversada y los creadores de discurso del PP; está infectado por virus sociales de gravísimo diagnóstico y peores pronósticos: la brutal desafección de la política, el descreimiento en las instituciones de control político, económico y social y el exilio de la condición de ciudadanía, transformada por obra y gracia de no pocas normativas -que han convertido al ciudadano en un sospechoso social- en una decadente condición de súbdito estúpido sin respeto alguno por sus decisiones. Y un súbdito sin derechos es un exiliado de la centralidad social. Esta clase política, esta casta, la que ha popularizado Podemos, es la máxima responsable de su debacle. Este viaje emprendido hacia el abismo que solo busca la salvación de los funcionarios del infierno protegidos por el PP, solo podrá ser impedido por una fuerte contestación social en la que todos estamos llamados a participar. Eso, y que esa mayoría esté representada en nuevos escenarios de poder político. Como dice Juan Carlos Monedero, hagámoslo posible para que el miedo cambie de bando. Añado algo más, para que la desesperanza, el desaliento y el desasosiego cambien de acera.

lunes, 27 de octubre de 2014

Las funamviolistas


Si por un casual, estas tres mujeres, armadas de un violín, una viola y un contrabajo, unas excelentes voces y un potente estado de ánimo, se cruzan en algún escenario de su ciudad, no lo duden. Ni por un instante. Véanlas. La mierda que nos rodea a diario, se diluirá en pura belleza por obra y gracia de estas mujeres que son capaces de convertir la música y la danza en un estado de gracia que usted no dudará en sentir. Tres mujeres cargadas de saber, de delicadeza, de sensibilidad a flor de piel y de un excelente sentido de la creación. Un espectáculo en el que el mundo no se para, se frena en seco porque solo se oye el sonido de deliciosas melodías clásicas acompasadas de expresiones y movimientos que nos liberan del tedio del mundo, ese en el que se suceden muchas cosas pero nada nuevo está a punto de suceder. Las funamviolistas son cazadoras de instantes servidos en deliciosos golpes de arte y música. 

El foro de Miguel


No es lo mismo un foro que un fuero. Solo es cuestión de letras. Otra cosa es, que al fuero le sobrevenga un ictus gramatical y se quede hecho un foro. Eso casi le pasa el otro día a las siglas de UPN, que fueron a negociar una deuda a la sala de urgencias del Ministerio de Hacienda y casi vuelven clonadas por las mellizas PP. A lo que iba. Al foro. Miguel Sanz ha vuelto. Quizás nunca se fue. El caso es que el león de Corella resurge en el nuevo libro de la selva foral. Sanz ha demostrado ser un buen tipo. Sí, ya lo ven. Todo un campeón de la nostalgia, un melancólico del coto navarro. Él cree que Navarra no se merece este trato. Ese que está en boca de todos: la desforalización del viejo reino a manos de una banda de sátrapas madrileños sin memoria. Y Sanz, valiente él, se echa al monte. Y se monta un Foro con una timba de colegas de alto peso para frenar la deriva suicida de UPN. Sí señor. Ese es mi Sanz. Un tipo dispuesto a inmolarse en nombre de la nueva reconquista navarra, algo parecido a la inmortalidad. A Sanz, el Mesías navarro, lo veremos caminar por las aguas del Arga reconduciendo a UPN hacia ese centrismo analgésico que tanto gusta a Catalán y a los socialistas refundados. Sanz sabe de la agonía del barcinato. Y quiere recuperar el pacto, ese que blinda a Navarra contra todo cambio por la izquierda real. Pero todo dependerá del PP rajoyista. Porque si el nacionalismo, la izquierda sistémica y la altersistémica presionan en las próximas elecciones, el PP y el PSOE, por encima de Chivite, volverán a encontrarse de la mano del Mesías navarro. Todo esto es muy aburrido. Así que por favor, que la izquierda se ponga manos a la obra. Y que el miedo cambie de bando.

http://www.noticiasdenavarra.com/2014/10/27/opinion/columnistas/a-pie-de-obra/el-foro-de-miguel


lunes, 20 de octubre de 2014

El Deber, un texto de Ludwig Winder



Esta es una novela, -El Deber- que arranca despacio pero te sube a la montaña rusa en sesenta páginas. Cuando menos te das cuenta, estás metido en la mente de su personaje central. Y ya no podrás salir de de él. Sientes como él, te identificas con él, sabes qué va hacer, porque tu harías lo mismo, y tienes el mismo miedo que él. Porque la vida, su vida, en el caso de vivirla, de haberla vivido así, la habrías resuelto de la misma manera. Esta es la vida de un hombre cortado por la integridad y la eficacia como principios vitales. Pero también la de un hombre que huye de si mismo para encontrarse a sí mismo al final de la novela.  
El Deber ocurre en Praga, en 1939. Los alemanes invaden la antigua Checoslovaquia y el colaboracionismo de su régimen hace tambalear los cimientos de un mundo ordenado y coherente como el de Josef Rada, nuestro protagonista, un funcionario de los ferrocarriles que ve como su vida se interrumpe cuando los nazis secuestran a su hijo. El deber de este hombre honrado y firme es proteger a su familia de un destino que barrunta, el deber para él, es ser fiel a su trabajo, a sus jefes, a la norma que ha dado sentido a su vida. Es la rectitud de un hombre honrado. Pero ese deber se convierte en paralizante y burgués (individualizado)  en la medida que se utiliza -inconscientemente- como elemento de protección, como excusa inmovilizadora contra el nazi invasor. Sus compañeros checos le dirán que por encima del deber de proteger a la familia -y seguir siendo honrado y honesto en su trabajo- está el deber de frenar a los nazis generando una resistencia activa que impida la total  invasión. Es entonces cuando el deber de este hombre gira, y con él gira el mundo,  para convertirse en  arma de combate. Y utiliza su deber -desde su puesto de trabajo, de confianza-  como herramienta al servicio de una resistencia que provocará enormes complicaciones al ejercito nazi. 
El Deber es el resultado de una evolución, la de un hombre al servicio de sí mismo, de sus convicciones personales y familiares, para convertirse en un hombre al servicio de una causa. Y para ello asume que los riesgos de este paso le llevarán a una muerte segura. Pero la activación de  ese deber personal, de esa nueva puesta en escena,  mitigará todos daños venideros. Y también servirá para vengar la muerte del hijo secuestrado, principal activo movilizador del  nuevo deber. 
Un magistral texto que, además, proporciona abundante narrativa histórica del proceso que generó la implantación del régimen nacionalsocialista en Praga, que a partir de 1933  se convirtió  en lugar de acogida de numerosos exiliados procedentes del Reich alemán y de Austria.
http://www.editorialperiferica.com/?s=autores&aut=96


El cinismo de la soledad


Hay un momento crucial en la vida: una voz te indica que ya no vale la pena fingir. Si no la oyes, te harás enteramente responsable de tu mentira. La presidenta Barcina no está en ese momento vital. Más bien pareciera sentirse cómoda en la mentira bastarda que, lejos de asumir, escupe  contra todo lo que le incomoda. En el estado de la nación navarra, aburrido hasta la saciedad, la presidenta rehusó  someterse siquiera un instante al polígrafo de la verdad. Haciendo gala  de su terminal vanidad,  se enrocó  en su papel de víctima. Sabedora que la víctima tiene un enorme poder de dominación,  intentó defenderse  como pudo: utilizando su habitual estado de gracia, ese que usa con dureza para cuidar su amor propio. Pura ficción de saldo. De todas formas, en la sesión parlamentaria, nadie provocó  que su músculo de la vergüenza se agitara. Todos merodearon alrededor de la mierda en que andamos metidos. Pero la presidenta en ese territorio se maneja. En el  territorio del disfraz y  la comedia, de la desfachatez, la ambición y el sarcasmo; en el festín de de  las hienas. Porque el poder ya ha legitimado ese discurso, el de los encantadores de serpientes que dicen que mientras dura la danza no hay que temer a la picadura.
Por otro lado, servidor echa en falta imaginación en la oposición para desmontar el argumentario cansino de la presidenta, y también discursos más audaces y atrevidos más allá del juego de  pelota de ida y vuelta.

En fin, la presidenta sabe que esto se acaba. Y asume vivir este final de legislatura con el peso de sus traiciones,  como el sepulturero convive entre cadáveres sin reparar en su presencia. Por eso, cada día está  más convencida de que el cinismo de la soledad extrema es un calvario que se soporta con altas dosis de  insolencia.

martes, 14 de octubre de 2014

De líos y enredos


El expresidente del Gobierno Foral,  Miguel Sanz,  anda inquieto con la actual deriva del partido que un día dirigió. Unión del Pueblo Navarro se ha "pepenizado" con rotundidad y de ahí que quiera echar un órdago a la actual presidenta Yolanda Barcina. Llamarla al orden, al viejo orden foral que tan buenos resultados ha dado a toda una casta de mandarines navarros aún por descubrir. Ve como el proyecto que un día quiso garantizar la eternidad a la derecha más reaccionaria de buena parte de Europa, se va a pique de la mano de otra derecha que ya supera los límites del cinismo más bastardo.
¿Sanz anda montando un chiringuito al margen de UPN? No lo sabemos. Aunque lo intuimos. Él dice que todo a las claras. Veremos. De momento un grupo de castizos navarros fieles a las esencias del foralismo más rentable está tratando de generar presión y opinión. UPN acumula pérdida de credibilidad y no es nada seguro que su apuesta, tal y como está actualmente la plantilla gerencial del partido, pueda remontar las elecciones. Sanz, perro viejo, lo sabe. Sabe que hay que volver al "pacto natural" con el socialismo, con ese socialismo que no dudará en pactar con el PP a fin de salvar al reino de España del avance de las izquierdas más frescas y renovadas (Podemos) y la "amenaza" del nacionalismo periférico en Vascongadas y Cataluña.
En Navarra, la amenaza de una posible pérdida de influencia y gobernabilidad de la derecha, es más que real. Es posible. Sanz lo sabe y tratará de salvar de nuevo los muebles con la oferta al socialismo navarro de nueva creación, de la mano de Chivite o Acedo, tanto da que da lo mismo, visto lo visto, de un nuevo pacto de estabilidad foral navarro. Sanz quisiera asegurarse, pese a que Barcina insista en presentarse, un giro "a la izquierda" de su partido para salvarlo de la catástrofe que Barcina parece ignorar. Mientras, la izquierda presenta candidatos a las próximas elecciones autonómicas. EH Bildu presenta  en Navarra a viejas glorias para nuevos tiempos. Servidor duda de la credibilidad de ciertos proyectos que parecieran anclados en resolver el futuro a golpe de pasado. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿ Te amé alguna vez?



 ¿Te necesité alguna vez?
 ¿Luché alguna vez contra ti?
 ¿Te deseé alguna vez?
 ¿Te abandoné alguna vez?
 ¿Tuve acaso oportunidad de hacerlo?
 ¿O aún permanecemos yaciendo Sobre esa antigua mesa?
 ¿Fue lo nuestro sólido alguna vez?
 ¿Terminó alguna vez?
 ¿Y sigue aun lloviendo Otra vez en noviembre?
 Los limoneros florecen, Los almendros se marchitan.
 ¿Fui alguna vez alguien Que pudiera amarte para siempre?
 ¿Te amé alguna vez?
 ¿De verdad importa?
 ¿Luché alguna vez contra ti?
 No tienes por qué responder.
 ¿Te abandoné alguna vez?
 ¿Tuve acaso oportunidad de hacerlo?
 ¿O aún permanecemos yaciendo Sobre esa antigua mesa?


 Si pueden oigan esto después de leerlo detenidamente, de enfangarse de dulzura y de amor, ese palabro decadente pero absolutamente necesario.  Se harán un favor. Es una canción de Leonard Cohen de su ultimo disco, Popular problems. Es la canción, o un poema, de  un octogenario hablándole a la poesía, cara a cara, a la vida, delante de una vieja mesa sobre la que celebra los sacrificios  que han sesgado  su vida.  Sobre la sangre de sus decepciones. Le habla a una mujer pero nos habla a todos acerca de lo que hemos sentido millones de veces. Algunos lo padecen, otros se lamentan, Leonard Cohen lo celebra.

http://www.elmundo.es/cultura/2014/09/16/541717f4ca4741a03b8b459a.html

martes, 7 de octubre de 2014

Codicia sin límites


El escritor y dramaturgo sueco August Strindberg (Estocolmo 1849-1912) soltó en cierta ocasión una frase lapidaria de esas que podrían figurar en la escala más grave de los fogonazos de la lucidez. Una frase que hoy podría representar el epitafio de la degradación moral y política del reino de España y su clase gobernante. Dijo que " la sociedad es un manicomio cuyos guardianes son los funcionarios de la política". Uno asiste,  entre desangrado y enloquecido por la leucemia social que padecemos,  al matadero que dirige el PP en nombre del sacrificio austericida. Uno ve, o ya no ve, porque hay muchas sombras que hielan la sangre, la inmolación diaria de gentes arrojadas a la desesperación. El gobierno del PP santifica cada decisión contaminada por la mentira, la degradación y la ignominia. Uno ya apenas se inmuta, no por falta de ganas, sino porque nos han traicionado  los ángeles de la sensatez. Esos que quizás un día vuelvan con las espadas afiladas para vengar el pavor del momento presente. Y es que la lengua del rajoyato está infectada de cianuro y pareciera que todo ello sirve para transformar los problemas sociales en patologías personales desesperadas. Nada parece tener limite,  nada parece poner contra las cuerdas a tanto trilero de guante blanco y tarjeta negra en este reino de que florece entre las ruinas de la corrupción. Pareciera que nada seduce tanto al PP y sus casta de funcionarios del infierno que la obsesión por la codicia blindada y protegida por la ley del silencio.  Pareciera que el PP y su gobierno ya no reniegan de sus máscaras, al contrario, venden sus vergüenzas en el mercado de las utopías negras. Así  hemos llegado al  paroxismo de la insensibilidad. Acostumbrados ya a una vida plácidamente insoportable. España es una ciénaga perversa infectada de políticos que han convertido nuestro escepticismo en su sustento diario. Porque en este gran estercolero sembrado de corruptos, la pesadilla es la única forma de lucidez. La casta gobernante, los banqueros de la avaricia sin límites, los grandes popes de la economía de acoso y derribo, ya no son ni siquiera víctimas del rigor de su cinismo. Porque si una banda de demonios probaran el amargor de su codicia, enloquecerían de tristeza.

lunes, 6 de octubre de 2014

Liquidación por reforma


Aquel 5 de mayo de 1879 el sol calentaba la sesera de los obreros que trabajaban al lado de la madrileña Casa Cambra. Tres días antes, Pablo Iglesias había fundado allí el PSOE y estaba eufórico. El gallego, como le conocían, tenía 29 años y unas enormes ganas de cambiar el mundo. Lo primero que hizo ese día fue llamar a dos afiliadas que pretendían liderar el socialismo navarro. María Chivite y Amanda Acedo se pusieron nerviosas ante la llamada del Secretario. Viajaron a Madrid. El Secretario, curtido en la militancia más austera, quería verificar el cambio que pretendía el socialismo navarro tras la mala prensa y peores cosechas de los últimos años. Iglesias se extrañó ante la delicada elegancia de Chivite, a quien tanteó su conocimiento sobre las luchas recientes dentro de la Primera Internacional entre los partidarios de Bakunin y los de Marx, por los que él había tomado partido. Chivite no supo responder ante la extrañeza del líder socialista. En ese instante, Amanda Acedo entró en el despacho. Iglesias se fijó en su sobriedad y le preguntó qué opinaba sobre su artículo La Guerra, firmado el 5 de diciembre de 1870 en La Solidaridad. Amanda tampoco supo contestar. Iglesias, empeñado en validar la idoneidad revolucionaria de ambas candidatas, les preguntó entonces sobre Engels, con quien él se carteaba a menudo. Ambas desconocían al personaje. Azoradas, las dos se excusaron. Presidente, le dijeron, en Navarra nuestro partido lleva años colaborando con los conservadores en nombre de la estabilidad del viejo reino. Iglesias, enfadado, respondió: compañeras, ustedes se declaran socialistas pero quien se arrodilla ante el hecho consumado es incapaz de cambiar el porvenir.

http://www.noticiasdenavarra.com/2014/10/06/opinion/columnistas/a-pie-de-obra/liquidacion-por-reforma

domingo, 5 de octubre de 2014

Edelweiss y la lucha de clases en los Alpes

  
He aquí una reflexión fresca.  Y también necesaria. ¿Es posible el discurso marxista en el ámbito de la montaña y de la escalada? ¿Es posible analizar la triada  ocio-deporte-consumo  y lo que genera éste en el contexto de  las montañas, sean éstas altas o bajas? ¿Es posible una crítica al actual modelo deportivo en torno a las montañas? Pirineos, Alpes, Dolomitas, Himalaya se llenan de practicantes de un deporte que genera pasiones, dinero, pautas de consumo y actividad desenfrenada muy ligada a las pautas de turismo activo en nombre de un individualismo sin medida. Y también genera estrategias  de sostenibilidad de necesaria reflexión. Ir a las montañas se ha convertido en una pauta inscrita en la agenda semanal de millones de personas del mundo occidental. Esta reflexión publicada en Le Monde Diplomatique  (edición España, agosto de 2014) se sirve de la historia de la enigmática Edelweiss y su relación con las montañas suizas y sus habitantes, pero nos lleva a otro territorio,  va directa a la vía de escalada, a la cara norte de cualquier montaña, pero sobre todo incide en la relación actual capitalista y de consumo que mantenemos con las montañas y su significado simbólico.



Byung-Chul, el nuevo Fukuyama



En una reciente columna de opinión de El País, el filósofo alemán de origen coreano Byung-Chul Han se preguntaba lo siguiente: "¿Por qué el régimen de dominación neoliberal es tan estable? ¿Por qué hay tan poca resistencia? ¿Por qué toda resistencia se desvanece tan rápido? ¿Por qué ya no es posible la revolución a pesar del creciente abismo entre ricos y pobres?" Y se contestaba:  "Para explicar esto es necesario una comprensión adecuada de cómo funcionan hoy el poder y la dominación".  Byung-Chul va a publicar en España -en breve-  un texto titulado Psicopolítica y con ello enmarca la actual dominación política sobre la ciudadanía  que ya anunciara Foucault en La volonté du savoir, el primer volumen de su Histoire de la sexualité. El francés rebelde se refería con el concepto a la práctica de los estados  modernos de "explotar numerosas y diversas técnicas para subyugar los cuerpos y controlar a la población".  Así que la novedad de la reflexión de Byung-Chul no es tal. Porque su apuesta reflexiva apunta, más que a las metodologías de dominación, a los efectos de ésta en un contexto en que la autodominación se ha hecho más patente, más biográfica y perfeccionada sobre los estados de animo. Algo que filósofos y teóricos de la sociología como Lazzarato o Agamben, ya llevan tiempo desarrollando. Tal vez la novedad del german-coreano es que se está proyectando como el nuevo Fukuyama del establishment reflexivo y mediático. Porque en su reflexión no hay  intento alguno de desarrollar una teoría de la praxis contra el actual estado de cosas. Se limita a diagnosticar, con mayor o peor fortuna que sus maestros, pero no va más allá. Y con ello se consagra como una aventador de las basuras que nos inundan  pero no como un facilitador de soluciones, que, aunque difíciles de encontrar en este contexto de incertidumbres y pasillos negros de la historia, son más necesarias que nunca. El mismo lo anuncia: "El capitalismo llega a su plenitud en el momento en que el comunismo se vende como mercancía. El comunismo como mercancía: esto es el fin de la revolución." Ya ven, a poco que indaguen, descubrirán un nuevo Fukuyama.