viernes, 18 de julio de 2014

El butano popular


Es un blog, pero no es un blog cualquiera. Con ello quiero decir que no es un blog prescindible, más bien necesario. Al menos para la gente que camina entre fuegos. De butano, vitrocerámica o de leña. Para gente arriesgada, que no se conforma con cualquier cosa. Es un blog explosivo, quizás más que el propano, un blog al rojo vivo; un blog que no se anda con medias tintas, tampoco equidistante. Un blog intenso y extenso, en calidad y cantidad. Un blog que mece la pena en este tiempo bastardo. Pero no por ello la adormila. Te incendia.



 http://www.elbutanopopular.com/articulos/983/defineciones-023

jueves, 17 de julio de 2014

Operación Dulce


Si tienen tiempo y el calor no les apelmaza las neuronas literarias, lean "Operación Dulce" de Ian McEwan (Anagrama). Lo he acabado tras cinco días intensos. Si andan avispados verán que la ficción es algo más que una realidad aumentada. O viceversa. La novela gira alrededor de una joven estudiante que es fichada por el M15 británico (servicio secreto) en 1972 para ayudar a novelistas primerizos con el fin de generar un estado literario de opinión anticomunista. La acción transcurre  en plena Guerra Fría y la CIA invirtió, en ese tiempo histórico,  enormes cantidades de dinero con esa finalidad. La trama se desborda y cabalga a lomos  del amor, los celos, el honor, la mentira, la política, el estado social, el sexo y un ambiente londinense más allá de la bruma. Sobre todo ello se hace presente la intensa narración de un tiempo que, aunque fue ayer, parece hoy. No por similitud, sino por la deriva  de las narraciones y el relato de este presente bastardo. ¿Por qué leemos lo que leemos? ¿Qué está detrás de los gustos literarios? ¿Por qué triunfan unos autores y no otros? ¿Qué novela o ensayo consumimos? ¿A qué obedece tal o cual éxito? ¿Qué ideas impregnan la literatura actual? Todo esto me ha suscitado esta lectura. Pero no hacía falta que Ian MacEwan viniera a tentarnos con su Operación Dulce. Lean lo último de  Patricio Pron,  "El libro tachado" y verán una fina correspondencia. Es la que deriva de un tiempo falseado que solo la literatura es capaz de poner en su sitio. Aunque no siempre lo consigue y nosotros no siempre lo percibimos.

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/16/actualidad/1381921509_857121.html

jueves, 3 de julio de 2014

Más que coincidencias

La aldea maldita (1930)  es una de las mejores películas españolas del cine mudo. Florián Rey, su director, viajó a París para sonorizarla. La desolación del campo castellano, tema central combinado con folletín y etnografía incandescente, muestra el  éxodo obligado por la tierra pobre. El tema ya aventuraba  en 1930 la desventura de la planicie castellana de 2014. O de todo el reino del España desaforado frente a la pobreza que impera. Como en 1930. O parecido.

The Hole y el cinismo


La sociedad más casposa, con todos mis respetos, ha presentado 845 firmas al ayuntamiento de Pamplona en contra de unas fotos instaladas en las vallas publicitarias de esta Pamplona que en tres días será una especie de Sodoma y Gomorra de la fiesta. Las firmas van en contra de la publicidad del espectáculo The Hole, un cabaret, musical y demás que se puede ver en el teatro Gayarre de esta ciudad sin igual. Las 845 firmas están en contra de esas fotos porque, dicen, atentan contra la dignidad de las personas. Le dicen al alcalde Maya que la imagen de Vinila Von Bismark, , con su pose de baronesa abierta de par en par, provoca a la ciudadanía, es soez y obscena. Y eso  resulta de mal gusto, dicen los firmantes.
Me pregunto si esas 845 firmas no se conmueven cada día con la provocación de los políticos y sus prácticas corruptas, codiciosas y embusteras, si no les provoca e invoca  la pobreza infantil, si no les parece soez el desempleo, las prácticas de control, los usos y abusos  de la Iglesia al apropiarse de no pocos bienes muebles e inmuebles  populares. Me pregunto. Y no por demagogia.  Me podría preguntar hasta el infinito porque esta Pamplona, esta Navarra cínica y perversa da juego para un tres mus y hasta un seis mus. Aunque se rompan las reglas de juego o nos las inventemos. La demagogia va envuelta en esas firmas.

miércoles, 2 de julio de 2014

Excesos



San Fermín, San Fermín. Como cada año, la ciudad se reinventa en la mismidad retórica de una fiesta sin igual. Como cada año, la ciudad que se arroja por la letrina del exceso.  Ciudad de aguafuertes y amoniacos, de contradicciones y de arriesgadas apuestas. San Fermín,  el santo catártico. Sé que  cuestionar al santo o este modelo de fiesta,  es jugársela a una carta, solicitar pasaporte de expatriado. Por mal pamplonés. Creo que  esta ciudad, embargada por la fiesta global,  -y por una política municipal absolutamente ignorante- ha vendido muy barata su imagen internacional a costa de encarecer su degradación. Porque aquí se trata de consumir, y presumir por ello,  unos  cinco millones de litros de alcohol – y extras no nombrables- en 204 horas para subsanar  todo un año de encabronamiento y sujeción. De eso hemos hecho un arte y podemos hacer hasta  una exposición universal. Y ese cosmopolitismo, alegato de la exaltación planetaria de la amistad y  jaleado por pamplonautas de pedigrí incuestionable,  trae consecuencias que nadie quiere medir. Eso sin contar que nos importa una mierda la sostenibilidad de la ciudad en esos días, a nosotros, ciudadanos ecológicos donde los haya. Pues de eso también vamos sobraos y presumimos.  Quizás por ello sus gentes responden  alistándose  a la diáspora sanferminera. Pero hay más. Hay más violencias que las que padece la ciudad.
En San Fermín, la violencia contra las mujeres, en todos sus tamaños, formas  y formatos, está a la orden del día. Visible, invisible y hasta mediática. Alentada o estimulada  por una socialización de la fiesta que no admite cuestionamiento -porque atenta contra la identidad pamplonauta-  la violencia de género es un grave problema sanferminero que cuesta nombrar. O se nombra pero se soporta porque todo es soportable, cuando no justificable en nombre del todo vale.  Pamplona se convierte en un territorio de riesgo para no pocas mujeres. Quizá como cualquier barriada latinoamericana. Solo que aquí  esos días miramos para otro lado.  O  no miramos. porque permitimos todo y pasamos de todo en el nombre del  santo. Porque la fiesta exime comportamientos, disimula identidades y exonera  agresiones directas e indirectas en nombre de la tradición, el buen rollo o la complicidad del éxtasis por decreto.
La violencia contra las mujeres en San Fermín es subliminal, pero también directa. Se va de guay en un ambiente blindado por el exceso y se acaba demostrando lo peor que se lleva dentro.  Por ejemplo, mientras muchas mujeres solo quieren divertirse, y nada más, porque están en su derecho y uso de su libertad de mostrarse como les venga en gana,  siempre hay algún machoman se cree que se puede pasar de la raya que lleva puesta.  La violencia contra las mujeres es una lacra  social de nuestras sociedades. En fiestas -y más en estas- esa tacha se diluye amparada en la multitud, en la socialización de comportamientos inadmisibles blindados por  las distancias cortas o el buenrollismo social del san Fermín que todo lo ve pero no se entera. Y parece que todo lo perdona, añado yo. 
Este año el ayuntamiento de Pamplona, a través del Plan de Igualdad de Oportunidades, se ha puesto las pilas con el tema. Y nos animan a estar atentos a esta violencia sin convertirnos en aguafiestas. Eso quiere decir que sin cortarnos el rollo, les cortemos el rollo a los que van de buen rollo pasado de rollo contra las mujeres. A ver si se nota.





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