lunes, 19 de febrero de 2018

Sin cortarse un pelo


Vivimos tiempos regresivos. No sabemos adonde volveremos, pero el hilo roto de la historia nos acerca a un corrompido escepticismo, como apátridas del pensamiento.

Josefina



Pudo ocurrir en Auschwitz, pero sucedió en Larraga. Pudiera haberse llamado Amira, Batia o Janina, pero se llamaba Maravillas. Y pudieron secuestrarla y violarla las Waffen-SS pero lo hicieron una cuadrilla de fascistas analfabetos cargados de vino peleón. Como si hubieran aprendido a matar en la Escuadra Negra falangista de Tudela. Su asesinato bastardo congeló la sangre de los diablos y hasta la tristeza de las hienas. Aquel martirio pudo ser redimido con la venganza del ojo por ojo o con un juicio como el de Núremberg. Pero ni una cosa ni otra. Porque aquí, aquel matadero que se levantó en 1936 con los cuerpos de 300.000 asesinados  solo ha sido juzgado por los profetas del silencio y los discípulos del olvido seguir leyendo en Diario de Noticias


domingo, 18 de febrero de 2018


La jungla se publicó en 1905 en el periódico estadounidense The Appeal to Reason. Por entregas. Y conmocionó a la opinión publica por la crudeza de su relato sobre la situación de los mataderos de Chicago y las condiciones de trabajo de una clase obrera tratada de forma muy parecida a los cerdos y vacas que sacrificaban.
Fue censurada y Roosevelt inician una investigación que acabó en la "Pure Food Legislation" de 1906.
Quizás Jordi Evole lo leyó antes de abordar su polémico reportaje.

lunes, 5 de febrero de 2018

El frutero


Pues fíjate Enrique,  Maya por supuesto, que pensaba yo ponerme una frutería aquí, en la Jarauta, y mira por donde, con lo que dices, me he echado patrás. Les cuento. Estos días el Casco Viejo anda revuelto. Que si póngame cuarto y mitad de amabilización, tres cuartos de desertización y medio kilo de peatonalización. Que me lo llevo puesto y a ver si llego antes o después a casa. Pues bien, el otro día, nuestro ex-alcalde  se vino arriba y sentenció el asunto con un agrio epitafio comercial: “a base de fruterías y de mercerías no se va a revitalizar el Casco Viejo”. Así se dirigía a quienes cuestionaron sus políticas comerciales cuando tuvo responsabilidad pública. Le faltó decir: a ver pringaos, cómo vais a revitalizar el Casco Viejo si no es con más bares, gastrobares, hoteles, franquicias, supermercados, apartamentos turísticos y Airbnb por vena. ¿ Es que no os dais cuenta que con fruterías, carnicerías, mercerías, ferreterías o pescaderías no revitalizáis ni el pelo de Danny DeVito? Oí esto y entonces recordé que hasta 1864 la actual plaza del Ayuntamiento se denominó Plaza de la Fruta.  Porque en esa plaza, las mujeres de aquella vieja Iruña compraban y vendían  las frutas recolectadas en las huertas regadas por el Arga. Y gritaban tanto que hasta los concejales salían al balcón para mandarlas callar. Porque allí, en el centro de la ciudad, convertida en una enorme mercado a cielo abierto, se empezaba a hacer barrio y alguna que otra rebelión.
Maya debería leerse “El lenguaje de las ciudades”, de Deyan Sudjic. Para saber que sin una frutería en San Antón se nos va el recuerdo de quienes fuimos. Pero igual esto le importa poco. Porque en el fondo lo que Maya plantea  no es la revitalización del barrio, sino la monitorización de un espacio sin vecindad que permita que los más importantes flujos comerciales e inmobiliarios, los fondos  inversión y la especulación residencial circulen con patente de corso. Y para eso sí habrá amabilización.que e los que estuvieroostalgico,co,osotrosconvivencia.

Artículo publicado en Diario de Noticias el día 5 de febrero de 2018. 


miércoles, 31 de enero de 2018

Pikara Magazine


No es fácil editar una revista así, no es fácil. Porque  esta revista es algo más que una arquitectura de opiniones. Es un atrevimiento, una apuesta, es pura dinamita que cuestiona el orden social patriarcal. Es más que feminista, porque es la suma de las muchas formas de entender quizás los feminismos y los   posfeminismos y sus divergencias. Pero es sobre todo un escenario donde caben múltiples identidades, las múltiples maneras de entender la sexualidad, los cuerpos,  las  relaciones que éstos operan en los diversos escenarios sociales, políticos y culturales.  Una revista imprescindible 

¿ Y si ya no Podemos?


Me pasa con Podemos como con el Procés. Que ya no sé quién es quién, como en Juego de Tronos; que no distingo el sujeto del predicado, que ya  no sé donde empieza la ficción y  acaba  la realidad. O viceversa. Y me pasa que al pensar en Podemos o el Procés, voy con el freno de mano echado. Para no desparramarme por la cuesta de la culpa o la sospecha. Y  me cuesta interpretar la trama. Ni declaraciones,  ni claves del conflicto, ni posicionamientos, nada. Porque todo se me hace retorcido  y enmarañado como las novelas de Kafka. Di que solo manejo lo que leo o lo que me cuentan fuentes de agua potable o emponzoñada. Y dirán que con eso no se puede pontificar. Pues igual. Pero me temo que a la izquierda que aquí pongo por testigo, le está pasando factura el peso y sobrepeso de una  realidad tozuda y políticamente incorrecta que tantos  intentan amabilizar cuando no pacificar.
Qué les ha pasado a la gente de Podemos Nafarroa para que se inmolen después de tanta fiesta. Qué les pasa, a ellos y ellas, que quisieron asaltar los cielos, ser profetas, que prometieron otras tierras y otros mundos, y hasta quisieron enhebrar de nuevo la historia con hilos rojos. Qué les ha ocurrido a gentes que usan el código ético como yo el Alprazolam, que quisieron acabar con el aburrimiento de los parlamentos y bailar en ellos entonando nuevas Internacionales. Qué les ha pasado a gentes que popularizaron palabros como transversalidad, binarismo, casta, semiótica de códigos, comunes, políticas combinatorias y otros. Qué les ha pasado que ya solo se postulan como una banda de justicieros.
 No lo sé. Ya les digo. Quizás ellos y ellas tampoco. O si lo saben y lo identifican, al margen de lo políticamente correcto y admitido, se lo callan para evitar que la espada de Damocles caiga sobre ellos. Y sí, perdemos todos. Incluso esas otras izquierdas que no les soportan. Y gana esa derecha al acecho que disfruta viendo trabajar a los enterradores.

Artículo publicado en Noticias de Navarra el 29 de enero de 2018. Este mismo día de 1595, William Shakespeare y su compañía Los hombres del Lord Chamberlan estrenan Romeo y Julieta en un teatro hoy desaparecido, llamado The Theatre (Shoreditch-Londres)



lunes, 29 de enero de 2018

Rumbo a no se dónde


Dice este apestado literario, no por cuenta propia , sino por cuenta ajena, que "lo que veo es que se ha desatado la caza del pesimista"  y  que "los aguafiestas no están bien vistos". Sánchez-Ostiz lleva tiempo escribiendo diarios, su propia trayectoria vital, con sus subidones y altibajos que no oculta. Y ahí hay de todo. No me canso de leerlos, aunque en ocasiones ciertas entradas las encuentre reiterativas. Pero su despiadada forma de meter el dedo en el ojo a esta bastarda realidad es de una lucidez amarga. Y es que en  "Rumbo a no se dónde" reconoces de inmediato los pasos de la  incertidumbre, el sonido de la fugacidad, el olor del desasosiego y esa liquidez vital que patentara Bauman. Un texto en el que su autor se autoinculpa ante su propia incapacidad de saber el rumbo de su vida. Porque  Sanchez-Ostiz representa a ese tipo de escritor en la cuerda floja literaria y vital.  Y no se corta un pelo en reconocerlo. Y ahí, en ese punto, conecta con millones de personas precarizadas, sin futuro, sin asideros vitales, con biografías segmentadas, sin apoyos, desvinculadas, desafiladas de las seguridades que un día el Estado del Bienestar nos proporcionó. Sánchez-Ostiz se siente un pesimista vital  en un mundo que reclama la felicidad por decreto, que exige el ejercicio de la  risa perpetua.  "Rumbo a no se dónde" es un texto que retuerce la vida por todos los lados, como diría Cioran. Pero que espera poco de ella: "Cuando estás bajo sospecha es para siempre. Cuenta con eso". En definitiva, un latigazo contra tanta amabilidad.