miércoles, 18 de abril de 2018

El maestro de la digresión

Jean Paul Friedrich Richter (1763-1825)


Nació Johann Paul Friedrich Richter en Wieselund, en la severa región de Franconia. Se enamoró de Rousseau y casi le roba el nombre. Se enamoró de Sterne, maestro de la digresión, y en ese arte lo igualó. Soñó con escribir un libro cometa, que tuviera la cabeza aquí y la larga cola en el cielo, pero, perseguido por los acreedores, ofendido por la ceguera y alcanzado por la muerte, no llegó nunca a escribirlo. 


De "Doscientas sesenta y siete vidas en dos o tres gestos" de Eugenio Baroncelli. Ed. Periférica

lunes, 16 de abril de 2018

¿Cuánto pesan 375 años?



A estas horas, mientras usted lee esto, ocho jóvenes de aquí al lado están delante de un tribunal de guerra. Hasta allí les ha llevado una noche festiva cargada de alcohol y cierta dosis de mala  hostia  mal gestionada. Poco más. Pero enfrente tenían a dos peones de guerra de este nuevo estado correccional. Y se lió parda. Así que lo que debió ser juzgado como una pelea tabernaria a cara de perro, acabó en delito de terrorismo por obra y gracia del nuevo paradigma judicial. Estos jóvenes se enfrentan a 375 años de prisión por delitos de terrorismo que solo llegaron a ser lesiones. De eso hay pruebas. Pero no han sido admitidas. Eso supone una vulneración de los derechos a la tutela judicial efectiva. Así que la venganza ha suplantado a la justicia incapaz de ser administrada por ese sanedrín carcomido por la nueva doxa punitiva. Y es que, a falta de gestión política, judicialicemos la vida, hagámosla insostenible, criminalicemos las palabras, los gritos, el humor, el amor, el tiempo y hasta las reuniones de vecinos. Hagamos de todo un delito, resucitemos la rebelión, la sedición y hasta el alzamiento para seguir comiendo caliente del pecado que condenamos. Hoy es la cuestión catalana y en tiempos “todo es ETA”. Pero qué se puede esperar de una justicia satanizada que ha convertido la canallada en carta de nobleza. Ahí está el nieto mayor de Franco partiéndose la caja. O el mismo Urdangarin, para quien se reclamará el indulto.
Llegados aquí, sobran explicaciones sobre el encabronamiento de este estado que ha resucitado al Tribunal de la Inquisición y  que recurre cada vez más a la violencia inherente de la ley para cometer actos políticos de coerción a través de la Fiscalía del Estado.

El sábado pasado 50.000 personas en Pamplona trataron de frenar esta bacanal del disparate jurídico. Pero no solo eso. Clamaban justicia. Y sentías que el tiempo se había encasquillado en la gratitud de su crueldad. 375 años.

Artículo publicado en Noticias de Navarra el 16 de abril de 2018

martes, 10 de abril de 2018

Mario Gaviria, de trago largo y coito corto

Mario en 1998 un café de Madrid, con 60 años. Foto: Miguel Gener
Quizás, para mucha gente, Mario Gaviria, fue un desconocido. Ese ribero de Cortes, sociólogo para mas señas y arquero del primer ecologismo navarro, falleció el pasado sábado a punto de llegar a los 80. Él cumplió con aquello de no ser profeta en su tierra. Quizás no supo tomar las precauciones necesarias para ser un mal comprendido. Y es que mientras el viejo régimen de UPN gobernó esta Comunidad, este alumno de Henry Lefevre, antiguo consultor de las Naciones Unidas en África, autor de 40 libros y Premio Nacional de Medio Ambiente en 2005, fue sistemáticamente invisibilizado. Quizás por eso miró a Zaragoza, donde trabajó intensamente en proyectos urbanísticos y medioambientales como la traída del agua del Pirineo para abastecer la ciudad o el diseño del barrio de viviendas sociales y ecológicas del Parque Goya. Mientras tanto,  aquí se le negaba el reconocimiento que él nunca buscó. Hasta que en 2006, el Colegio de Sociología de Navarra le otorgó el Premio Sociedad y Valores Humanos. Pero  tuvo que esperar a que en 2016 el gobierno de Barkos le concediera la Cruz de Carlos III. Un galardón, a mi parecer menor, que llegaba tarde y no reconocía la ingente obra de este francotirador, referencia de toda una generación de ecologistas y activistas  medioambientales.
Mario fue  nuestro Robert Castel; un tipo incómodo, socarrón, vehemente en ocasiones; pero sobre todo un provocador. En 2010 propuso que Benidorm, donde colaboró en su planeamiento, fuera declarada Patrimonio de la Humanidad. Ahí queda eso. Mario era así. Contradictorio a veces y exagerado. Pero nunca dio una causa por perdida. Un tipo intuitivo y de mente lúcida que compaginó el activismo y la investigación. Escribió más de 400 artículos. En la UPNA, centenares de trabajadoras sociales pudimos ser testigos de la solemnidad con que nombraba los cortocircuitos de esta sociedad. Y en muchas cosas, acertó.
Artículo publicado en Noticias de Navarra

jueves, 5 de abril de 2018

En el cuarto oscuro

A medida que uno va cumpliendo años, las borracheras ya no dejan resacas, dejan convalecencias. Con la literatura, con la buena, pasa lo mismo. Este es un texto que te deja convaleciente. Que te gustaría no acabar nunca. Alargar esa vida que narra hasta el octavo día de la creación. Porque sabes que el final es un acto de sabotaje contra el tiempo. Contra esa identidad que te sigue y persigue  a lo largo de los años. Hasta que un día se frena en seco. Y entonces buscas los antecedentes de un suspiro.  Y sabes, como dijo Cioran, que la vida es esa chulería de la materia.
Dice la crítica que  "El cuarto oscuro" es una "fascinante biografía familiar", cierto. Y que también es una "reveladora historia del Holocausto". Bueno, no tanto. Hay un Holocausto que aquí no aparece - tampoco es su intención, ni lo pretende- que lo merodea, lo recrea, recuerda, familiariza pasajes, paisajes y paisanajes, pero el infierno del Holocausto queda lejos. Aunque algunas de sus víctimas fueran parientes de Susan Faludi, esa mujer que nos cuenta de dónde viene. Y dice también la crítica que "es una profunda meditación sobre la identidad humana". Bueno, suena a topicazo sin pulir, pero podría pasar. Nos encontramos aquí con la biografía de un transexual, su historia y sus razones para llegar hasta donde quiso llegar convirtiéndose en mujer.  Y esas razones o sinrazones pueblan esta  biografía ensayística.
Una biografía escrita por una hija que descubre a su padre tras muchos años de desencuentro y lejanía justo cuando le habla desde un cuerpo femenino. Y descubre a un padre al que le cuesta volver sobre su pasado masculinizado hablando desde ese cuerpo hecho mujer. Y entonces uno lee  y lee y trata de entender, pero le cuesta. Y sabe que a Susan, la autora, también. Porque lo dice. Por  eso narra como narra y llega hasta dónde quiere llegar.  Y es que a  través de un reencuentro con un  padre incomprensible llega al más fino  análisis de la identidad, el nacionalismo (húngaro) , el judaísmo, el feminismo, el género y el transgénero. Un texto que va más allá de la mera biografía paterna, esa tan al uso de algunos autores, guión as,  norteamericanos.
  Y aquí algo más

lunes, 2 de abril de 2018

Abril


Hace tiempo que el mundo ha entrado en bancarrota. Mientras tanto, el tipo que hizo este perro mundo se cree un dios. Yo en su lugar me hubiera avergonzado. Pero él insiste en reclamar la exclusiva de este invento que hace aguas por los cuatro costados.  Comienza abril y los magnolios de la ciudad ya brillan retando a los restos de un invierno infinito. El otro día fui al mercado de Santo Domingo. Algunos puestos  ya lucían exquisitas verduras de temporada. Y es que, mientras la tierra siga ofreciendo ciertos frutos, el Apocalipsis aún puede esperar. Es abril y en el pecho de muchas adolescentes se está fraguando una gran revolución: una burbuja incontrolada de adrenalina recorre la línea del diafragma. Una vez allí, el aire comprimido explota y  se  produce una gran deflagración. Es el amor.  Y eso es un acto inmortal. Mientras tanto, en Siria, en Gaza o en muchos lugares sin nombre, la muerte campa a sus anchas. Y tu te sientes un miserable al comenzar una nueva jornada de lucha por la nada. Y puede que hasta te sientas culpable. No es verdad. Cada vez que te despiertas, tu conciencia  acelera la rotación del universo. Así que, no permitas que mientras el mundo revienta por culpa de un ultraderechista descerebrado la vida se te escape entre lamentos e impotencias. En el aire hay ya demasiada angustia acumulada. No  digo que renuncies a todo. Ni siquiera que te refugies en el escudo de Arquiloco. Aprovecha esta explosión de luz que llega para  inhumar todas las modalidades del mal que  te retan a diario. Porque cada día ciertas señales delatan nuestra actitud ante la vida. Por ejemplo, si al levantarte cada mañana te sientes más viejo y pesimista, tu mismo estás contribuyendo a la destrucción  del universo. Por el contrario, si observas que tu mirada  se muestra más brillante y tu alma más limpia hasta sentirte casi inocente; escucha. Porque todavía te esperan múltiples barricadas. Es abril.

Artículo publicado el lunes 2 de abril de 2018 en noticiasdenavarra.coml

lunes, 26 de marzo de 2018

"Marca Pamplona"


Quizás Hemingway hoy no vendría. Él, que ya en 1923 nos introdujo en la agenda internacional del turismo de masas.  Cuando en esta ciudad solo había toros en verano y curas en invierno. Y maderos todo el año, dijo alguien. Quizás ese trauma gris marengo nos haya marcado como ciudad tristona, sin estrategia de venta al por mayor, sin nada que ofrecer más allá de esas 204 horas en honor del santo que nos liberan para todo el año. Igual es porque no tenemos mar, ese mar que muchos imaginábamos inundando la Rochapea desde las murallas del Redín. Quizás por eso, para pamplonear el mundo mundial, este ayuntamiento ha impulsado la “Marca Pamplona”.
Nos incorporamos así, avalados por el buen rollo ciudadanista, a la lista de ciudades neoliberales convertidas en ciudades-empresa. Ciudades rehenes de las economías poscapitalistas que dejan de ser   centros de producción y residenciales para convertirse en centros históricos terciarizados al servicio de los intereses  financieros de una minoría. Y esto lo vendemos como turismo sostenible para evitar reconocer que esta citymarketización del Casco Viejo, porque de eso se trata, en el fondo monitoriza todo lo que sucede en el espacio urbano. Un espacio ya absolutamente desconflictivizado y estetizado gracias a la comercialización y festivalización permanente de sus calles.
No reconocer que ha habido intentos de aumentar el bienestar de la vecindad, sería de bastardos. Pero de ahí a comulgar con esta estrategia porque ello generará puestos de trabajo y ganancias y buen rollo y ambiente y nuevas inversiones y así ganamos todos; va un trecho. Porque no es verdad. Porque ganan unos pocos. Y además no reparten. Y porque guste o no, atraer visitantes y reforzar la marca-ciudad se articula como elemento catalizador de las estrategias de acumulación, tanto las financieras como de otras ramas del capital corporativo.  Que esto lo venda UPN vale, que lo venda la izquierda me preocupa. Y mucho

Artículo publicado el día 26 de marzo en Noticias de Navarra

lunes, 19 de marzo de 2018

Ezequiel Orbalaiz, escritor rechazado

Inge Morath. Magnum


"Nació en Bilbao en 1944. En 1966 completó una fluvial monografía sobre el Nilo, y tres años más después una fortuita historia de El Caso. No consiguió publicar ni una ni otra. A los editores que lo rechazaban les explicaba, sin éxito, que no  había querido defraudar a sus sujetos por sus atributos, destrozándolos con palabras que quisieran iluminarlos o con palabras que debieran justificarlos. Se consoló de aquellos rechazos con el siguiente titular: el privilegio de ser infravalorado. Abandonó el papel y la pluma, y envejeció tras las puertas de una autoescuela. Hasta donde yo sé, está todavía vicio mientras escribo"

De "Doscientas sesenta y siete vidas en dos o tres gestos" de Eugenio Baroncelli. Editorial Periférica